Enrique Colmena

Película: Rara

Si bien es verdad que, en general (no hablamos de gobiernos homófobos, por ideología, como Rusia, o por interpretación religiosa, como Irán, entre otros), la homosexualidad masculina ha conseguido un grado de visibilización y normalización bastante apreciable en las sociedades occidentales, la femenina no está aún a ese nivel, parece el patito feo de las personas LGTB. Películas como esta estimulante Rara pueden contribuir a esa normalización, y además es un filme con valores cinematográficos, no una aburrida película de tesis, como tan frecuentemente sucede en este tipo de cine.

Viña del Mar, Chile, hoy. Paula, separada de su marido, ha rehecho su vida con Lía; ambas conviven con sus hijas, la mayor a punto de cumplir 13 años, la otra quizá en torno a los 9. La vida familiar es similar a la de cualquier otra en la que los padres sean hombre y mujer, pero la niña mayor, cuando va tomando conciencia de su situación, intenta ocultar la naturaleza de su hogar ante sus compañeros, quizá por una supuesta vergüenza, quizá por el deseo trib

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Rafael Utrera Macías

Artículo: Azorín. “La guerrilla”. Del teatro al cine (y II)

El ciclo teatral de Azorín: “La guerrilla”


El ciclo teatral de Azorín se inicia con “Old Spain”, en 1926, y termina con “Farsa docente”, en 1942. Entre ambas fechas, ha escrito o estrenado “Brandy, mucho brandy” y “Comedia del Arte” (1927), “Lo invisible” (1928), “Angelita” (1930), “Cervantes o la casa encantada” (1931) y “La guerrilla” (1936). Esta producción dramática se encuadra en lo que podemos considerar, tal como ha hecho la crítica azoriniana, tercer periodo y se desarrolla cronológicamente próxima a la propia de la denominada “generación del 27”. El escritor propugnó una renovación escénica desarrollada paralelamente al movimiento surrealista y al auge del cinema mudo; uno y otro deberían tenerse presentes, según estima el propio autor, a fin de impulsar una eficaz renovación dramática.

La estructura de las obras teatrales azorinianas está habitualmente organizada en tres actos, aunque, con frecuencia, se amplía con principios y finales representables.  En “La guerrilla” se ha servido de este número (el tercero en tres cuadros) seguido de un epílogo.

En su estreno resultó aconsejable, a pesar de estar pintada la decoración y efectuada la puesta en escena, no escenificarlo; los deseos del autor no pudieron cumplirse al no poder ofrecerse el espíritu de irrealidad y abstracción. Guerra, amor, muerte, son tres conceptos básicos en su funcionamiento discursivo. La presencia del tema bélico orienta hacia variada interpretación (donde no resulta extemporánea la lectura política); para el profesor Urrutia estamos ante una reflexión más de su autor sobre la esencialidad de España con un nuevo posicionamiento acerca de la antinomia “afrancesamiento / casticismo” y sus sinónimos “cultura / incultura”.


La adaptación cinematográfica de Rafael Gil

El hecho de que ni la dramaturgia ni la novelística del escritor de Monóvar se hubieran llevado a la pantalla, animaron a la madrileña productora Coral y a la parisina Universal Productions, a organizar, en 1972, una coproducción (“conjunción” en terminología azoriniana) titulada La guerrilla, y subtitulada “de Azorín”.

Estamos lejos de lo que sería “la adaptación cinematográfica de una pieza dramática” por cuanto variantes e intenciones difieren del precedente. La transgresión sufrida por la obra original obligó a establecer, en los títulos de crédito, el consiguiente “argumento inspirado en”. El realizador, Rafael Gil, hace una personal lectura política de su obra tanto por lo que defiende como por lo que rechaza. La valora como “auténticamente pacifista (ya) que se plantea la guerra y los horrores de la guerra con

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