Película: 10.000

Lo del título de película con un único número es relativamente novedoso: lo hemos visto en series televisivas como 24 y en cine en la reciente 300. 10.000, a palo seco en español (omitiendo el B.C., o lo que es lo mismo, “before Christ”, antes de Cristo), parece querer remitir precisamente al curioso cómic llevado al cine, con tanto éxito de taquilla, y con evidentes influencias ya en esa nueva ola de “peplum” que se nos está viniendo encima, incluso con parodias como Casi 300.


Se ha citado, a raíz del estreno de este 10.000, algunos antecedentes ilustres, como En busca del fuego, el clásico del género prehistórico de Jean-Jacques Annaud, aunque también otros tirando a cutres, como aquellas recreaciones, realizadas a base de cartón-piedra y monstruos de plexiglás, en filmes como Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra o Hace un millón de años, donde señoritas despampanantes como Raquel Welch lucían el palmito en bonitos bikinis de piel de riguroso diseño Picapiedra, además de unos cuerpos danone sin un pelo de tonta (ni de los otros…). Claro que en estos disparates prehistóricos no se limitaban a presentar a chicas “top model” como si fueran las palurdas de nuestras tatarabuelas de hace miles de años, sino que presentaban otros dislates no menos llamativos, como hacer coincidir históricamente a humanos y dinosaurios, por ejemplo, hecho rigurosamente falaz.


Claro que, puestos a contar mentiras, tralará, las de 10.000 no se quedan cortas: pase porque los humanos de aquella época tengan todo el aspecto de la gente actual, y no la pinta simiesca de los Cromagnon que hasta esos años poblaban la Tierra; a estas alturas, una buena pasada por el departamento de maquillaje seguro que les habría dado más credibilidad, aparte de la tizne con la que pintarrajean las caras de los actores, como si fueran carboneros; lo de los dientes blancos como la leche, en una civilización que no conocía ni por asomo la higiene dental, no deja de ser también bastante chocante.


Pero puestos a buscar los tres pies al gato de las incoherencias históricas, la de que los broncos varones de la época lucieran apañados pantalones parece uno de los mayores despropósitos, aunque seguramente nada en comparación con hacer coincidir en el tiempo, diez milenios antes de Cristo, a los Cromagnon con los habitantes del Egipto de los faraones, con toda su parafernalia de pirámides y efigies, cuando éstos vivieron varios miles de años después. En fin, licencias supuestamente artísticas en una producción industrial que no tiene respeto alguno por la Historia (Pre-Historia, habría que decir con más propiedad) ni, lo que quizá sea peor, por los espectadores.


Queda entonces una película de usar y tirar, quizá de las peores que le recordamos al alemán Roland Emmerich (bueno, El secreto de Joey era espantosa, es cierto), bastante inferior a algunos productos más decentes de su propia marca, como su anterior El día de mañana, Stargate, puerta a las estrellas, o incluso la vituperada Godzilla. Porque la historia que se nos cuenta es, más que de homínidos, de marcianos, con su chico atormentado por la supuesta traición del padre, su llegada a la edad adulta tras pasar la correspondiente prueba ritual, sus problemas de conciencia (¡en el año 10.000 antes de Cristo!), la pérdida de la amada, su persecución contra toda esperanza, etcétera. En definitiva, una película prescindible, que no aporta nada a la visión de un mundo antediluviano en el que el ser humano estaba, literalmente, en mantillas; claro que ahora no sé muy bien en qué estamos…


 


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Duración

109'

Año de producción

10.000 - by , Nov 18, 2014
1 / 5 stars
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