Película: 2012 No sé si será porque disponen de medios como para reproducir verosímilmente la destrucción del mundo, pero lo cierto es que la cinematografía norteamericana se regocija de tanto en tanto en poner en imágenes cómo nuestro planeta se va al carajo, hablando mal y pronto. Sobre todo después del 11 de Septiembre de 2001, las películas apocalípticas menudean. Y, más curiosamente todavía, hay un individuo, alemán de nacimiento pero afincado en Estados Unidos desde hace ya un par de décadas, que se está convirtiendo en la máxima autoridad (dudoso honor, a fe mía…) en esta temática catastrofista: hablamos de Roland Emmerich, que antes del 11-S ya puso a la Tierra a los pies de los caballos en “Independence Day”, donde los malos que nos sojuzgaban eran unos alienígenas con un sospechoso parecido con el monstruo de “Alien”, pero mejor organizados, y en “Godzilla”, donde una especie de dinosaurio de tamaño torre Eiffel y la misma mala leche que Hitler y Stalin juntos, se merendaba media ciudad de Nueva York como el que se come un yogur. Pero es que Emmerich insiste en la temática tras el 11-S, con dos filmes más, en los que el Apocalipsis ya es un hecho: en “El día después” nos atería de frío, por aquello del cambio climático (¿no era al revés, que nos íbamos a asar de calor? Estos guionistas y sus licencias artísticas…), y en esta “2012” se inspira en cierta leyenda maya sobre el fin del mundo en tal año, para poner patas arriba (literalmente…) la Tierra.
El problema en los filmes de catástrofe de Emmerich (como, por lo demás, es habitual en este tipo de cine) es que los guiones suelen ser cortitos con sifón, apenas algunos personajes desganadamente esbozados, con vidas estereotipadas y situaciones forzadas, a los que situar en el ojo del huracán (esta frase hecha nunca estuvo mejor dicha…) y hacerlos sufrir muchísimo. Así las cosas, la estrella es, por supuesto, el departamento de efectos especiales y visuales, los chicos de los F/X, que se lucen a modo. Y tanto… De hecho, algunas de las escenas (véanse la huida de Cusack y su familia por la avenida principal de Pasadena, mientras los edificios, literalmente, se derrumban a su paso, o la increíble secuencia del despegue de la avioneta mientras Los Ángeles se desmorona como un azucarillo) son de lo mejor que se ha hecho nunca en su campo.
Estamos entonces ante un prodigioso castillo de fuegos artificiales (en algunas escenas el tropo es literal: véase el hundimiento del parque natural de Yellowstone), pero no ante una película en sentido estricto. Bien es cierto que su función la cumple sobradamente: dos horas y media de entretenimiento, de brutal producción de adrenalina, de acongojar al personal con un panorama tan desolador que, por comparación, la actual situación de crisis mundial se antoja el paraíso terrenal… A lo mejor esa es precisamente la idea, convencer al ciudadano que más “cornás” da el hambre, digo el Apocalipsis… Si lo que pretendían es que miráramos con recelo al 2012, ya lo hacemos con respecto al 2010, así que no tenían que esforzarse tanto…
Hay algunas ideas interesantes, como las arcas (sí, como la de Noé) en las que la humanidad intentará salvar los muebles (otra frase hecha: muebles, precisamente, no es lo que van a salvar). El hecho de que en ellas sólo viajen políticos (muchos), científicos (algunos, porque no hay más remedio) y muchimillonarios (que pierden, literalmente, el culo por escapar del desastre), por ese orden, da idea de la prelación establecida por los gestores de semejantes naves salvíficas. Una tímida invocación al humanismo en la parte final, más bien tópica, aparenta ser un parche de los guionistas para vender mejor el filme con una pátina que, por supuesto, no tiene: la única, prístina intención es la de intentar recuperar (y a ser posible obtener pingües beneficios) los doscientos millones de dólares que ha costado este empeño.
Así las cosas, ¿estoy equivocado cuando califico este filme como el castillo de fuegos artificiales más caro del mundo?

Dirigida por

Nacionalidad

Duración

158'

Año de producción

2012 - by , Nov 26, 2009
2 / 5 stars
Los fuegos artificiales más caros del mundo