Película: 360. Juego de destinos Para que luego digan que un buen lanzamiento no es importante en la carrera comercial de una película. Este film se lanzó en Estados Unidos en el año 2011, con un sistema que en aquel entonces tenía bastante predicamento, consistente en hacer una exhibición limitada a un pequeño número de salas, confiando en que las críticas y el boca-boca hicieran el trabajo que normalmente deben hacer los publicistas. Como suele ocurrir con cierta frecuencia, el tiro salió por la culata y de la existencia de la película no se enteró nadie, razón por la que ha tardado casi dos años en estrenarse en España.

Y lo cierto es que es un enigma por qué no triunfó en su momento, y, sobre todo, por qué se optó por ese lanzamiento limitado en vez de por uno al uso, teniendo en cuenta que a la cabeza aparece gente tan reputada como Jud Law o Rachel Weisz, no digamos ya Anthony Hopkins, así como la gran calidad del filme, con un robusto guión perfectamente tejido por Peter Morgan (el autor de prestigiosos libretos como los de The Queen o Las hermanas Bolena) y una historia que engancha desde el principio, un drama entreverado de thriller que acontece en varios escenarios de la vieja Europa, pero también en el Nuevo Continente, una trama amena, adulta, una de esas películas inteligentes que reconcilia al espectador con el cine.

En cualquier caso, y cuestiones crematísticas aparte, lo cierto es que 360. Juego de destinos se constituye pronto en una muy interesante historia de vidas cruzadas, partiendo de una situación insólita, la realización de la sesión de instantáneas que lleva a cabo  un fotógrafo para una chica que se va a introducir en el mundo de la prostitución de alto “standing”, y que se cerrará, como avanza el título original (360, aludiendo a los grados que tiene un círculo), con una escena similar; entre una y otra, todo un trasiego de líneas argumentales, de personajes que se entrecruzan, de minihistorias cuyo denominador común es, en todos los casos, el interés que despierta en el espectador: tendremos así al hombre de negocios al que una frustrada aventura amorosa simultáneamente le pondrá en manos del chantajista de turno y le descubrirá, serenamente, el amor que siente por su esposa, quien a su vez entretiene su ocio de mujer levemente abandonada por su marido con un pujante joven al que su novia brasileña deja para volver a su tierra, encontrando en el viaje aéreo y la estancia forzosa en el aeropuerto de tránsito por las inclemencias climatológicas, a dos hombres, uno zarandeado por el destino incierto de la hija que perdió, pero que se resiste a dar por perdida, y otro atribulado por la culpa, por la pulsión sexual del violador que intenta desesperadamente no caer de nuevo en la felonía.

Hay otras historias, pero quizá éstas sean las más relevantes, las que más llaman la atención, las que más hondo llegan. El conjunto es armonioso: Fernando Meirelles confirma que lo de El jardinero fiel no fue el sonido de la flauta del burro, sino que es cineasta competente, sensible y con buen pulso narrativo.

Los actores, excelentes, en papeles en los que se pueden lucir; me quedo con la interiorización de Law del hombre que se descubre enamorado hasta las trancas de su esposa, aunque haya tenido que darse cuenta por una nonata aventura sexual extramarital. Hopkins, como siempre, está espléndido; y es que no se sabe, o al menos no se recuerda, un papel en el que este actor inglés no haya rayado a gran altura.

Disfruten, si pueden, de este notable filme, una pequeña maravilla que roza la perfección, y que nos confirma que, cuando se hace con talento y buenos moldes, el crisol de nacionalidades europeas productoras es un excelente sistema para hacer buen cine.

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110'

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360. Juego de destinos - by , Jun 05, 2013
4 / 5 stars
Vidas cruzadas