Película: 4.000 euros Hay un dicho españolísimo que dice que “de buenas intenciones está empedrado el infierno”. Algo así habría que decir ante este 4.000 euros, un esforzado largometraje entreverado entre drama y thriller, un producto pequeño hecho por una productora sevillana, a la que hay que reconocer el mérito de atreverse con un empeño tal, nada menos que una película con intención de tener una carrera comercial digna, en un país como España, en el que para tener una recaudación medianamente decente hace falta no sólo un reparto de gente conocida, sino también una notable inversión en publicidad; ambas cosas faltan en esta voluntariosa obra.

El argumento gira en torno al clásico tema del tiempo límite en el que hay que hacer algo determinado, en este caso pagar una deuda del hermano de la protagonista; ella trabaja en el mercadillo de baratijas de la plaza del Duque en Sevilla; él es un desecho humano, un estropicio perdido tiempo ha; cuando aparece con la cara cortada en la casa de su hermana, pidiéndole que le preste 4.000 euros para pagar una deuda e impedir que le maten, empezará entonces el calvario de la chica en busca de esa cantidad, aunque por el camino se encontrará con varias verdades del barquero: por ejemplo, que la que ella creía una relación más o menos firme con un chico inglés, no era sino un rollito de primavera (bueno, más bien un hueso de santo, porque la acción se desarrolla próxima a la Navidad…). Pero la historia daría, como mucho, para un mediometraje de cincuenta minutos, así que el director, el inglés Richard Jordan (afincado en Sevilla desde hace años), se ve obligado a alargar la acción “ad nauseam”, y de disfrazar de Antonioni lo que no es sino un estiramiento que ríase usted de los de Corporación Dermoestética… Tampoco ayuda mucho un guión plagado de estereotipos, sobre todo en los personajes secundarios (el tío millonetis, el director del banco), ni la inclusión en la historia de elementos que nada aportan, tal vez por la necesidad acuciante de llegar hasta un metraje estándar.

En cuanto al presupuesto… viendo la película, uno duda de sí el título, 4.000 euros, se refiere al montante de la deuda que tiene que resarcir el majadero del hermano, o si es el presupuesto con el que ha contado la productora… En fin, ese no es un detalle negativo en sí mismo, aunque sí es cierto que para rodar con tan escasos medios hay que tener mucho talento y grandes dosis de imaginación, lo que no parece que sea el caso. Se consiguen, no obstante, algunos momentos interesantes, como la percutante escena en casa del macarra, llena de tensión, si bien el director, que nos ahorra la sevicia sexual con una inteligente elipsis, no puede sustraerse a dar una ración gratuita de carne, cuando el primer y más válido planteamiento parecía que iba a elidir también esa cuestión. Buena interpretación por parte de la protagonista, Marta Larralde, que lleva todo el peso del filme, y que confirma que es una actriz a tener muy en cuenta; también Alberto López, que interpreta al hermano, resulta muy creíble en su papel; pero seguramente el mejor de todos sea Sebastián Haro, el inolvidable protagonista de 15 días contigo, que aquí borda el papel del macarra libidinoso que centra la escena cumbre del filme.

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97'

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4.000 euros - by , Nov 12, 2008
1 / 5 stars
Las buenas intenciones