Película: 50 Hombres muertos

La figura del topo me parece fascinante: alguien se infiltra en una organización para desvelar sus planes, se supone que por un fin elevado, y tiene que mantener la figura durante todo el tiempo, pareciendo que comulga con una causa a la que, en realidad, está traicionando; seguramente un buen topo sería un excelente actor, al tener que interpretar permanentemente un personaje ficticio que sólo existe en las mentes de los matarifes que han depositado estúpidamente su confianza en él.


En cine se han hecho varias películas con un topo como protagonista. La más reciente, o al menos la que más de cerca nos toca, es El Lobo, de Miguel Courtois, sobre un verídico topo que durante los años setenta reventó ETA desde dentro. En 50 hombres muertos hay también una historia real, la de Martin McGartland, quien trabajó para el MI6 (el servicio secreto británico) desde finales de los años ochenta hasta primeros de los noventa, cuando fue descubierto y tuvo que escapar del país con una identidad falsa, siendo años más tarde tiroteado en Canadá por un mercenario a sueldo del IRA, aunque se recuperó de sus graves heridas.


Pero el problema del filme de la canadiense Kari Skogland es la escasa coherencia de algunas de sus propuestas de guión, por mucho que estén basadas en el libro autobiográfico del mismo título, escrito por el topo. Porque resulta sorprendente, por no decir otra cosa, que un chico criado en los barrios católicos de Belfast, con amigos en el IRA y en la resistencia norirlandesa de aquella época, se pasara con armas y bagaje al enemigo, consintiendo en convertirse en soplón del MI6. Suena más bien a autoindulgencia en lo que probablemente no fue sino una compra pura y dura de sus servicios por parte del Gobierno Británico, que los pagó espléndidamente.


Tampoco parece lógico que, con la de pistas que dejaba tras de sí el susodicho topo, el IRA tardara cuatro años en darse cuenta de que tenía entre sus filas a un traidor, y que no había paso que diera la banda terrorista que no fuera conocido por la inteligencia británica. Sí, ya sabemos que la claridad de mente no es precisamente una de las virtudes que adornan a los terroristas (más bien suele ser la empanada mental; de otra forma no se dedicarían a matar), pero cabe pensar que cuatro años son demasiados para no darse cuenta de que se la estaban metiendo doblada una y otra vez. Supondremos que son licencias artísticas, porque de otra forma no cabe entenderlas.


De cualquier manera, el filme no tiene altura más allá de la relación casi paterno-filial que se establece entre el topo y su contacto en el MI6, un Fergus con la cara de Ben Kingsley, aquí con peluquín, supongo que para que su actuación como hombre de acción resulte más convincente (por lo que se ve, los calvos no dan bien como hombres de acción…). El tratamiento del problema del Ulster es superficial, quizá como no podía ser de otra forma en una película cuya principal aspiración es la de hacer una buena taquilla, no aportar nada al esclarecimiento de un conflicto que, afortunadamente, parece ya encauzado hacia su solución.


 


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117'

Año de producción

50 Hombres muertos - by , Dec 14, 2014
1 / 5 stars
El topo