Película: Abraham Lincoln. Cazador de vampiros Tiene dicho George Clooney (en su faceta de poderoso hombre de Hollywood, productor y director, aparte de su otra cara, la de actor, además de cómico para los divertidos spots de Nesspreso…) que el gran problema del cine de hoy es que no hay historias, que se están acabando las cosas que contar.

Ves esta Abraham Lincoln. Cazador de vampiros y te entran ganas de darle la razón al bello George. Porque lo cierto es que es difícil imaginar una historia más alambicada, más peregrina, más disparatada, que ésta que mezcla elementos tan hipotéticamente antitéticos como la Historia de los Estados Unidos (sic, con sus mayúsculas correspondientes) y uno de sus presidentes más míticos, el del título, con uno de los elementos legendarios, el vampiro, que acompaña al ser humano prácticamente desde que empezamos a saber leer y escribir, hace ya varios milenios.

Pero es que además la intersección entre esos dos mundos tan lejanos resulta que está hecha en torno a la figura del propio Lincoln, quien, según este delirio, habría incubado su determinación antiesclavista (que provocó la Guerra de Secesión) precisamente mientras luchaba sin cuartel, en su juventud, contra los tenebrosos vampiros que acabaron con la vida de su madre, lucha que seguiría incluso hasta la mismísima batalla de Gettisburg, decisiva en aquel civil (o incivil…) conflicto bélico.

Y hétenos aquí al probo Padre de la Patria manejando un hacha como si fuera un guerrero ninja, o el niño de Kárate Kid, o el David Carradine de Kung Fu: vamos, un portento tanto para liberar a su país de la lacra del esclavismo como para cepillarse con maneras de experto luchador de artes marciales a cualquier draculín que se le pusiera a tiro.

Y lo peor del caso es que el director, Timur Bekmambetov, nos había demostrado que era capaz de bastante más que este pastiche pasado de rosca, en su más que interesante Wanted (Se busca), en el que conseguía una notable simbiosis de creatividad cinematográfica y hambre comercial.

Pues ahora parece que a Bekmambetov, quizá por la inquietante presencia de Tim Burton como productor, le ha temblado el pulso y no ha conseguido, ni de lejos, un filme ni la mitad de creativo que el citado. Sólo algunas escenas tienen su sello, si no en su resolución, sí al menos en lo imaginativo del planteamiento, como aquella en la que nuestro héroe y futuro prohombre USA lucha contra el vampiro de turno mientras ambos corren ¡saltando de lomo en lomo sobre una manada de caballos desbocados!

A lo mejor no es Bekmambetov el único responsable del desaguisado, y cabría echarle también su parte de culpa al guionista y autor de la novela original, Seth Grahame-Smith, uno de los nuevos (las cursivas no son inocentes, claro) valores de la literatura norteamericana, me temo que bastante menos interesante de lo que él cree ser. Debe tener Grahame-Smith buenas relaciones con Tim Burton, para quien escribió el lamentable guión de Sombras tenebrosas, y quizá como continuación de esa relación se ha producido este fiasco que comentamos.

El protagonista, Benjamin Walker, tan parecido a Liam Neeson que de hecho hizo de él cuando joven en Kinsey, resulta un poco convincente Lincoln en su juventud, si bien hay que reconocer que su caracterización en la madurez resulta más adecuada; todo ello a la espera de ver la que Daniel Day-Lewis ha hecho en el Lincoln de Steven Spielberg, pendiente de estreno cuando se escriben estas líneas. En cuanto al resto del reparto, destaca Rufus Sewell, quien sigue explotando con inteligencia su peculiar rostro para componer villanos cada vez más malvados.

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105'

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Abraham Lincoln. Cazador de vampiros - by , Sep 14, 2012
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A que va a ser verdad...