Película: Afterparty Siempre ha habido, y siempre habrá, un cine dirigido a las hormonas adolescentes, en su versión femenina, masculina o mixta. Generalmente es un cine de escasa entidad, de cortas miras, no más allá de llenar la faltriquera del avispado productor de turno. Para este caso se han unido Telespan 2000, responsable de algunos éxitos comerciales del cine español de este siglo, desde El otro lado de la cama a Días de fútbol, a Telecinco Cinema, la productora de Mediaset España. Quizá la productora subsidiaria del potente grupo audiovisual de origen italiano esté aquí porque las afinidades de la historia que se nos cuenta no son ajenas, ni mucho menos, a algunos de los éxitos recientes de la televisión en España, si bien es curioso que esos éxitos hayan sido, en su  mayor parte, del otro gran grupo empresarial audiovisual privado español, Atresmedia, en cuya principal cadena, Antena 3, se han emitido en los últimos años algunas series que parecen estar en el origen de la idea de esta historia.

Porque el protagonista, un chico cañón por el que se mueren (en algunos casos literalmente) las fans, es a su vez el héroe de una serie de ficción en el filme que se titula Campamento Misterio, que recuerda poderosamente a series como El internado o El barco, e incluso Los protegidos, ésta última precisamente protagonizada por este Luis Fernández que encabeza el reparto de Afterparty.

La historia va de joven protagonista de serie de éxito que es tentado por Hollywood (para sustituir a Antonio Banderas en una trilogía sobre El Zorro, ahí es nada) y simultáneamente le ha puesto los cuernos a la que es su novia, a su vez coprotagonista del serial cuya temporada termina y cuya renovación está en el aire por tales dimes y diretes. El chulazo va a fiestorro en casa como de Las Mil y Una Noches, pero tras la farra y la coyunda correspondiente se despierta con todos los accesos del casoplón cerrados, junto con un grupito de chicas y un chico medio lelo, y pronto empiezan a ser acosados por el que parece un “psycho-killer”…

Afterparty parece tomar elementos, por supuesto, de las propias series que homenajea o plagia, las mentadas El internado o El barco, con sustos constantes, estén o no justificados; pero además introduce elementos de la serie Saw, aunque de forma “light”, porque hay que tener en cuenta que el “target” de este filme no es otro que las adolescentes entre 12 y 16 años, y tampoco es plan de asustar al personal con acné.

Con un guión lamentable, lleno de lugares comunes, unos diálogos cuajados de la tópica jerga cuasi dadaísta de la gente joven, y un giro a mediados de la trama que termina de rematar lo que parecía imposible de empeorar, Afterparty termina siendo un fiasco en toda regla, y lo que es peor, me temo que tampoco conseguirá su objetivo de reventar taquillas; porque ni Luis Fernández tiene el tirón del actual ídolo de quinceañeras, Mario Casas, ni siquiera airean su palmito adecuadamente, con apenas una escena algo subida de tono que sabrá a poco a sus fans.

El director, Miguel Larraya, de escasa trayectoria aún, muestra poco pulso narrativo y nula personalidad; habrá que creer en la conversión de los pecadores, pero desde luego por ahora no ha generado crédito alguno a su favor.

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76'

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Afterparty - by , Sep 18, 2013
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Al calor de los efímeros éxitos catódicos