Película: Agente especial

Qué cierto es que el cine, como todo producto artístico o cultural, debe ser tenido en cuenta en función de su contexto histórico, político y social. En el caso de este Agente especial, no tener en cuenta ese contexto cuando se contempla en la primera década del siglo XXI, siendo un filme producido a mediados del siglo XX, sería considerarlo una obra de una ingenuidad rayana en la idiotez. Porque a la sociedad hodierna, de colmillo retorcido, huraña y descreída, una historia como ésta no puede más que sonar a carajotada.


Pero no puede verse un filme como éste si no es intentando hacerlo con los ojos con los que se contempló por primera vez, en 1955, cuando el mundo de la postguerra todavía alumbraba una sociedad encantada de haberse conocido y de haber ganado una guerra, cuando aún no imaginaba qué poco faltaba, apenas unos años, para que todos sus valores se pusieran patas arriba: Elvis, Los Beatles, el fenómeno hippie, Vietnam, la cultura pop, el Mayo Francés, la Primavera de Praga… en poco más de una década el mundo conocido de mediados de los años cincuenta cambió radicalmente.


Pero entonces aún eran posibles estas historias en las que tanto los héroes como los villanos eran próximos, y aún en la mayor de las perversidades, había un aliento humano que el tiempo ha hecho perder irremediablemente. Las escenas de acción parecen hechas por un artista naïf; pero ése era el cine de la época, el cine clásico de antaño en el que las pulsiones eran mucho más sutiles que las tan evidentes hogaño.


Agente especial no es la mejor película del magnífico artesano Joseph H. Lewis (nos quedamos con El demonio de las armas, un prodigio cinematográfico, una lección de cine), pero tiene muchos elementos de interés: un villano notabilísimo, un Richard Conte que hace de su perverso personaje un ser de muchas facetas, capaz del odio absoluto, pero también de un amor desmedido que lo hace tan humano; Cornel Wilde, el héroe, no tiene esa misma altura, aunque su personaje, demediado entre su deber, capturar al malo, y su sentimiento, el amor que siente precisamente por la amante de su archienemigo, tiene mucho de torturado, de hombre al que el destino pastorea como quiere, pero al que su determinación hará luchar contra toda esperanza contra los delincuentes que parecen poderlo todo.


Hay diálogos espléndidos (y es que a cargo del guión está nada menos que Philip Yordan, el autor de Johnny Guitar), como aquel en el que el capitán de Policía advierte al protagonista que su platónica amada, a la vez amante oficial del villano, lleva con él cuatro años: son muchos días, y recalca con retintín, muchas noches…


Mención aparte para la cuidadísima fotografía en blanco y negro, un bellísimo juego de sombras y luces con un carácter cuasi expresionista, que tan bien convenía al cine negro norteamericano de la época, de la mano del maestro John Alton.


Agente especial es el paradigma del cine negro de la época: héroes atormentados, vampiresas devastadas por el sexo más o menos mercenario que buscan la redención en el amor, villanos implacables pero humanos, una escenografía de plató en la que se prima una fotografía que es un personaje más de la historia, y una atmósfera densa y angustiosa, perfectamente reconocible, seguramente irrepetible, de la que esta película quizá sea su canto del cisne.


 


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Duración

84'

Año de producción

Agente especial - by , Sep 04, 2015
3 / 5 stars
Ingenuo thriller