Película: Albert Nobbs Rodrigo García tiene acreditada su solvencia como director, en especial en filmes que retratan caracteres femeninos. Lo hemos visto en filmes como Cosas que diría con sólo mirarla, Nueve vidas o Madres e hijas, donde su capacidad para mostrar almas de mujeres era, sin duda, su mejor baza. Es un cineasta que probablemente fracasaría en un universo de otro corte, pongamos de acción o aventuras, pero que en este tipo de cine se encuentra en su salsa.

Su nuevo empeño, este Albert Nobbs, es una vuelta de tuerca en su cine femenino, nada menos que la historia de una mujer que, a finales del siglo XIX, en pleno Dublín victoriano (recordemos que en aquella época Irlanda formaba parte, no sé si orgullosamente, del Imperio Británico), decide, por puro instinto de supervivencia, travestirse de hombre y vivir como tal, adquiriendo fama de eficiente en el hotel en el que sirve como camarero distinguido, bajo la férula de una arpía con formas de mujer. El travesti ahorra cual Harpagón anglófono para labrarse un futuro en forma de estanco, y, tras conocer a otra mujer que vive vestida de hombre, pero felizmente casada con otra fémina, decide tirar los tejos para matrimoniar con una jovencita pánfila que a su vez bebe los vientos por el patán guaperas de turno.

Nominada a tres Oscar, Albert Nobbs vale lo que su pintura de paisajes y paisanajes, con una notable creación por parte de Glenn Close, que no es la primera vez que se traviste en masculino, pero sí la más efectiva y en clave dramática, una mujer a la que su tiempo y su circunstancia obliga a aparentar ser lo que no es, y a quien su obcecación por labrarse un porvenir idílico, una pareja perfecta aunque de imposible consumación, terminará por deparar un trágico final.

Narrada con parsimonia por un García que sabe que su mejor arma es la sutileza, también es cierto que su anécdota quizá hubiera requerido un metraje algo inferior. No obstante, ello no es un reparo a esta interesante película, una visión sobre una época en la que algunas personas debían parecer lo que no eran para la mera supervivencia, y una obra en la que la cuidada composición de su protagonista se constituye pronto en uno de sus activos más importantes. Atención, no obstante, a Janet McTeer, la otra travestida, una mujer grande como un pajar y con una inmensa, inusitada capacidad para la callada ternura en un cuerpo como de montaña.

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110'

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Albert Nobbs - by , Feb 02, 2012
3 / 5 stars
Travesti en el Dublín victoriano