Película: Alicia a través del espejo

Parece que toca darle fuerte y flojo a lo último de Tim Burton (aunque sea como productor), pero, sinceramente, me parece una campaña lamentable porque Alicia a través del espejo es bastante mejor de lo que se está diciendo entre la crítica exquisita, e incluso entre la cutre (que también la hay…). Hablamos de Burton en lugar de James Bobin, el director, porque evidentemente éste es un producto puramente burtoniano, por más que el bueno de Tim se haya limitado (es un decir…) a coproducir la película. Al igual que Pesadilla antes de Navidad, que no dirigió pero cuyo aura burtoniana estaba ahí, esta Alicia a través del espejo también le pertenece, si no de iure, sí de facto. Porque el cine de Tim Burton es reconocible hasta debajo de las piedras, su look es personal e intransferible. Podrá gustar más o menos, pero nadie puede decir que un filme hecho bajo la férula del director californiano (sea como director, productor, guionista, o todo a la vez) no es manifiestamente reconocible a primera vista.

Tras el gran éxito de público e incluso de crítica (con lo raro que es esto cuando una película funciona bien…) de Alicia en el país de las maravillas (2010), estaba cantado que el mismo equipo iba a afrontar la adaptación de la segunda novela que Lewis Carroll escribió sobre el mismo personaje. Es cierto que la guionista, Linda Woolverton (con guiones en su haber de la talla de dos de los mejores cartoons disneyanos de los años noventa, La bella y la bestia y El rey león), se ha tomado muchas licencias artísticas, hasta el punto de que, bien mirado, queda poco del original carrolliano en el filme, aparte de la atmósfera de pesadilla y algunos personajes como Humpty Dumpty y los gemelos Tweedledum y Tweedledee, que resultan de todas formas personajes episódicos, de poco peso en la trama. Por el contrario, Woolverton prefiere, y nos parece una interesante opción, jugar todo sobre el concepto del tiempo (tiempo horario, se entiende, no el meteorológico), personificándolo, en una curiosa prosopopeya, con los rasgos de Sacha Baron Cohen, un Tiempo (así, en mayúsculas, y todopoderoso) altivo y petulante como un aristócrata.

Sobre la posibilidad de modificar el pasado juega la nueva historia burtoniana, pero pronto vemos que la moraleja (una de las muchas a las que nos lleva la película) es precisamente que no se puede cambiar el pasado pero sí aprender de él. Otros muchos temas nos presentan Burton, Woolverton y Bobin, desde la posibilidad de que exista una segunda oportunidad hasta tocar el tema de la culpa y su redención, pasando por la necesidad de perdonar y ser perdonado, y la perentoriedad de hacer de la familia (cualquiera que sea su morfología) el centro y eje de la vida del ser humano. Muchos temas, y de interés, para que se despache el filme como una majadería más, como alguno ha hecho.

Pero es que además toda esa amplia e interesante temática está servida con un ritmo narrativo impresionante, sin bache alguno, y con unos efectos especiales perfectamente plegados a servir a la  historia y no a convertirse en los protagonistas del filme (como tan frecuente es), en una peripecia aventurera que no da tregua al espectador.

Así las cosas, no se entiende demasiado bien por qué crítica y (lo que es más raro) público han dado la espalda a la película. Tal vez estemos ante uno de esos casos de una obra que en su momento no fue entendida, pero que pasado el tiempo llega a convertirse en un filme de culto. El tiempo (aunque sea sin la cara de Sacha Baron Cohen…) lo dirá.

Entre los protagonistas me quedo con una Mia Wasikowska que se está convirtiendo, a la chita callando, en una de las actrices jóvenes más interesantes del panorama cinematográfico. Johnny Depp está un punto demasiado histriónico, y a veces parece más el Jack Sparrow de la saga Piratas del Caribe que el Sombrerero Loco carrolliano. Pero me quedo sobre todo con una Helena Bonham Carter que hace toda una recreación de Iracunda, la princesa que será Reina Roja, en un bombón de papel que la actriz inglesa borda, como es habitual en ella.

La música, como casi siempre en Burton, es de Danny Elfman, aunque aquí se aparte de sus habituales sonidos, para adaptarse al universo fantástico, casi feérico, de esta nueva aportación al cine sobre el mundo de Lewis Carroll.


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113'

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Alicia a través del espejo - by , Jun 01, 2016
3 / 5 stars
El aura de Tim Burton