Película: Aliens vs. Predator 2

En 2004 el cine norteamericano cruzó las sagas de Alien y Depredador en Alien vs. Predator, que concitó grandes expectativas entre los aficionados al cine de ciencia-ficción, fantasía y terror. Pero el resultado fue muy mediocre, aunque la taquilla no lo fue tanto: en el mercado norteamericano recaudó más de 80 millones de dólares, y en el resto del mundo se comportó también de forma más que aceptable. Así que la continuación estaba servida.


El problema es que, si en aquella primera parte, el director Paul W.S. Anderson era un cineasta adocenado en productos irrelevantes, aunque tenía algunos destellos de interés, aquí los directores (porque son dos, por falta de uno…), los hermanos Colin y Greg Strause, proceden de la muy especializada actividad de los efectos visuales, unos chicos de los F/X en los que, sin duda, han conseguido brillantes resultados: entre sus créditos en ese ámbito hay títulos de notables efectos especiales, tales como 300, X-Men: la decisión final, Los Cuatro Fantásticos o El día de mañana, por sólo citar algunas películas de recordables méritos en ese aspecto.


Pero una cosa es fabricar vistosos efectos visuales y otra dirigir una película, y los hermanos Strause parece que están, en esa faceta, todavía bastante verdes. Bien es cierto que un guión sin fuerza y plagado de lugares comunes (el “loser”, ese perdedor de pasado turbio pero de buen corazón con el que el espectador pronto sintoniza; la madre y amante esposa con niña; el sheriff, abnegado y buena gente) no ayuda mucho a los “brothers”, pero también es cierto que su realización es pedestre, plana, fiándolo todo a la continua aparición de los bichos: nada que ver con el sentido del suspense y el miedo a lo desconocido que tan sabiamente explotaba Alien, el octavo pasajero, e incluso Depredador, en ambos casos en sus primeras partes.


Sólo hay algunos momentos inspirados, como la escena en la que la niña, aterrorizada, dice al padre que ha visto un monstruo en la ventana, y cuando éste le tranquiliza al respecto, la bestia aparece efectivamente a través del cristal. También merece citarse, aunque sólo sea a modo de anécdota, detalles tales como que uno de los dos héroes de acción resulte ser una mujer, literalmente de armas tomar: no en vano es una soldado, quizá recién regresada de Iraq: no sabemos qué guerra le parecería más espantosa, si la real que se desarrolla hogaño donde estuvo el Paraíso (si hay que creer a los que sitúan ese mágico, bíblico lugar entre el Tigris y el Eúfrates), o ésta de mentirijillas, hecha a base de bichitos de ordenador…


Algún detalle más: resulta sorprendente lo “heavy” de algunas escenas: no ya aquéllas en las que los alienígenas se meriendan (y no hablamos en sentido figurado…), sin ahorrar detalles, a los adultos de rigor, sino incluso a tiernos infantes, habitual y piadosamente no tenidos en cuenta como fiambre en anteriores masacres de ambas sagas ni en su intersección. Pero es que, además, los hermanos Strause y sus secuaces guionistas se permiten una escena en el paritorio del Hospital, con los bichos y las parturientas, cuya descripción ahorraremos, pero que sin duda entra de lleno en la galería de secuencias de mayor rango “gore” de los últimos años…


 


Género

Nacionalidad

Duración

90'

Año de producción

Trailer

Aliens vs. Predator 2 - by , Dec 01, 2015
1 / 5 stars
Mediocridad, segunda parte