Película: American gangster

Ridley Scott es uno de los cineastas más controvertidos de los últimos treinta años. Autor de dos obras maestras, Alien y, sobre todo, Blade Runner, que revolucionaron los géneros de terror y ciencia ficción, su filmografía posterior no ha alcanzado nunca esa elevada estatura. Pero no por ello su cine carece de interés: antes de esos dos memorables filmes había hecho la interesante Los duelistas, quizá demasiado deudora de la fascinación que aún perduraba en el espectador tras la visión de la prodigiosa Barry Lyndon, de Kubrick. Con posterioridad a sus dos grandes títulos, Scott metió la pata con frecuencia (Legend, La sombra del testigo, Tormenta blanca, La teniente O’Neil, entre otras), pero también es cierto que, sobre todo en Gladiator, Scott volvió a demostrar que no está acabado y que, a poco que cuente con una historia interesante, hace cosas estimulantes.


American gangster no llega a esa altura, pero es cierto que tiene su interés. Por de pronto, se ambienta en un contexto histórico, finales de los años sesenta y primeros de los setenta, y en un paisanaje dentro de la mafia, la negra, inhabitual en su combinación; porque los mafiosos en el cine y la televisión americana que retratan aquellos años son siempre italianos, y la irrupción de los “coloured men” en ese proceloso terreno del crimen organizado era, en aquella época, impensable. Pero gentes como el personaje que interpreta aquí Denzel Washington, reales como la vida misma, se dieron cuenta pronto que podían pasar de un papel ínfimo, puramente subalterno en la jerarquía de los gánsteres, hasta alzarse a la cúspide del delito, todo ello a fuerza de falta de escrúpulos, dureza sin límites, carencia de piedad e imposición de la ley del más fuerte.


Que a ese huracán negro que desbancó en buena parte a los tradicionales “capomafia” italianos (perdón por la redundancia: no se puede ser “capomafia” sin ser italiano, ¿no?) se le opusiera un tenaz policía, que, cosa rara en aquella época, según parece, era honrado a carta cabal, permite el duelo de interpretaciones de Denzel Washington y Russell Crowe, ambos laureados con el Oscar, como se encarga de repetir la publicidad. Pero es cierto que en todo el (desmesurado) metraje no hay el aliento de grandeza que se le supone a un enfrentamiento como éste, Bien contra Mal, Honradez contra Delito; el personaje de Washington, es cierto, tiene interesantes recovecos: es un mal nacido en los negocios (si se permite la licencia de llamar así al tráfico de drogas) pero una bellísima persona en su hogar: amante marido, hijo afectuoso, recto padre…


Por el contrario, el policía es un desastre familiar: la mujer se ha divorciado de él por no poder tener una vida medianamente normal, pierde la custodia del hijo… Sólo tiene su honradez como eje y centro de la vida; tentado por el mafioso negro, se reafirmará en sus convicciones. Al fin y al cabo, si pierde su honestidad, ¿qué le quedaría?


No es American gangster una buena película, pero tampoco la bosta de vaca que alguno ha querido ver; el duelo entre los dos personajes centrales, sin ser espléndido, tiene puntos de interés; retrata un momento histórico muy significativo de la vida de Estados Unidos, con el trauma de Vietnam, además visto desde una perspectiva bien distinta (la utilización como transporte de droga de los sarcófagos de los soldados muertos en aquella guerra aciaga); el “look” del filme es muy de la época, con ese tono indefinidamente gris y un punto casposo del cine de los años setenta, y los personajes lucen los vestuarios y pelados típicos de la época, cuando el sentido de la estética parecía haberse volatilizado.


En cuanto al duelo de los divos, me quedo con Rowe: se ha apuntado, no sin razón, que Washington no da el papel de malo, que es un hombre que destila bonhomía por todos sus poros. Es verdad que eso mismo pasaba con, por ejemplo, Henry Fonda, y sin embargo, al final de su carrera, compuso un admirable personaje de villano absoluto en Hasta que llegó su hora. Pero en el caso del bueno de Denzel (nunca mejor dicho), parece que le falta ese punto de maldad que le permita ejercer de bellaco sin que se note que está interpretando. Y es que hay quien no sirve para según qué cosas…


 


American gangster - by , Apr 02, 2015
2 / 5 stars
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