Película: Amor bajo el espino blanco Zhang Yimou sigue sorprendiéndonos; hasta el momento de escribir estas líneas le hemos visto ya hasta tres fases (cuatro, quizá, con ésta): una primera preciosista e historicista (por ejemplo, su iniciática Sorgo rojo), una segunda ambientada en tiempos actuales (véase Keep Cool), y una tercera en la que optó por el cine de gran espectáculo con preponderancia de las artes marciales (citemos La casa de las dagas voladoras). Con este Amor bajo el espino blanco, que por cierto ha tardado dos años en llegar a las pantallas españolas, Zhang apuesta decididamente por el cine romántico, una película monográficamente sobre el amor, que no sabemos si conformará el inicio de una nueva fase en su cine o supondrá un tema fugaz sin continuidad.

En cualquier caso, cualquier filme de Zhang tiene como paisaje China, sea la actual o la pretérita. En este caso Zhang ambienta su historia en los duros años de la Revolución Cultural, que él mismo sufrió en sus carnes, si bien se basa en una  novela que relata hechos supuestamente sucedidos en esa época oprobiosa (y no es la única) de la reciente Historia del gran país asiático.

En ese contexto histórico-político, una jovencita cuyo padre está encarcelado por capitalista (sic) es cortejada por un muchacho de buena familia (de buena familia proletaria, se entiende: aristocracia la ha habido siempre, da igual que sean duques o miembros del Partido…); la chica lucha entre su responsabilidad, con las ideas inculcadas por su muy estricta madre para que no cometa ningún error que acabe con su incipiente carrera de maestrita, y la atracción física y amorosa que siente por el chico, que se desvive por ella como cualquier galán con su enamorada. Sin embargo, las noticias sobre la mala salud del joven comenzarán a poner en cuestión una relación tan complicada…

No es Amor bajo el espino blanco el mejor Yimou, pero sí es cierto que es diferente, y, a su manera, estimulante. Gusta por su tono casi naïf, por su amor platónico hasta la extenuación, por la pureza de sentimientos de sus protagonistas, en estos tiempos descreídos de metisacas y pornografía a cualquier hora, un filme extrañamente recatado que habla del amor como emoción prístina, como valor en sí mismo, más allá del contacto físico.

Con un final que hace llorar hasta a una piedra pómez, la película de Yimou tiene sin embargo algunas carencias que impiden que llegue a ser la obra maestra que alguno ha querido ver: el paisaje de la Revolución Cultural es casi neutro en la peripecia de los protagonistas, y la  historia podría pasar igual en ese contexto inicuo que en cualquier ciudad de Occidente de esa misma fecha, en los años sesenta, cuando el conservadurismo sexual aún campaba a sus anchas y una relación de este jaez hubiera sido igualmente reprimida por la familia de la novia; se echa en falta, entonces, que esa atmósfera ominosa que castró a toda una generación no tenga una incidencia significativa en esta trágica historia de amor. Por otro lado, hay algunas escenas bellísimas, como la postrera despedida de la pareja, cada uno a un lado del río, ambos abrazándose mutua y virtualmente, o aquella en la que comparten, tan castamente, un estrecho lecho que no será precisamente tálamo nupcial. El conjunto es interesante, aunque se echa en falta algo más de pasión en una historia que podría ser, al mismo tiempo, platónica y apasionada.

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114'

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Amor bajo el espino blanco - by , Sep 17, 2012
3 / 5 stars
“Love Stoly”