Película: Appaloosa

Tengo escrito hace un par de décadas que, tras la muerte del “western” (que podemos fijar convencionalmente en 1976 con El último pistolero, la crepuscular película de Don Siegel en la que John Wayne, ya herido de muerte por el cáncer, hizo su última interpretación), se entró en una fase que podríamos llamar “postwestern”, en la que, de vez en cuando, se hacen algunas películas inscribibles en el género cinematográfico por antonomasia; todos los demás géneros tienen un origen, un pedigrí literario; en el caso del western no ocurrió así, y las grandes obras maestras del género son todas cinematográficas, ninguna literaria.


Entre esos títulos que se han rodado tras la liquidación física del western habría que citar a Silverado, El jinete pálido, Wyatt Earp, Bailando con lobos y Open range, y, sobre todo, Sin perdón, la obra maestra de Clint Eastwood. Pero lo cierto es que son títulos aislados, que confirman la existencia del fenómeno del “postwestern”, que casi siempre gira en torno a los antiguos westerns clásicos en tributos que no siempre funcionan.


Appaloosa, título que tiene resabios de diligencia y de indios, de Winchester 73 y de “saloons”, es una estimulante aproximación al género desde el descreído siglo XXI. Y lo curioso es que la dirige Ed Harris, en su segundo empeño como director (tras Pollock, en las antípodas de este nuevo filme), un actor que, no sé si casualmente, comenzó a actuar ante una cámara justo en 1976, año de la mentada defunción del western; en su carrera como intérprete cinematográfico, además, nunca hizo nada dentro del género, lo que le confiere otra perspectiva curiosa.


Es su visión la del hombre del cine que se acerca con respeto y cariño a un género venerable, o a su versión actual, el “postwestern”, bebiendo en las constantes temáticas y estéticas clásicas, pero sin que en ningún momento se pueda decir que estamos ante una copia, ni mala ni buena, de los grandes títulos del género. Tendremos entonces a la pareja de bragados hombres de armas, en este caso “sheriff” y ayudante, ambos unidos por una entrañable amistad; tendremos el cacique local que sojuzga al pueblecito de rigor, la Appaloosa del título; tendremos a la hembra fementida, entre señorita y zorrón; tendremos el duelo final, o penúltimo, un clásico entre los clásicos; y tendremos, cómo no, el sacrificio absoluto del amigo en el sagrado ara de la amistad.


Es Appaloosa un postwestern agradable, bien contado, aunque Harris no se puede decir que sea un dechado de personalidad; bien es cierto que en este género, o en su actual y morigerada versión, la personalidad puede ser antes un inconveniente que una ventaja, y se agradece que el novel director no se haga notar como tal.


Habría que reprocharle, tal vez, algún error de “casting”, como dar el papel de novia del personaje del “sheriff” a una mujer tan escasamente erótica como Renée Zellweger, que dudo mucho fuera capaz de “levantar” la moral ni a los adolescentes salidos de la serie American Pie… Tampoco Jeremy Irons brilla como suele, aquí constreñido a un papel demasiado esquemático, en el que no puede lucirse con sus matices y sus sutilezas de viejo y buen actor.


Harris cumple más que apañadamente con su papel, un hombre maduro que sabe que su mundo (el del salvaje Oeste cada vez más domesticado) se acaba, pero que mantiene su dignidad y su posición contra viento y marea; Viggo Mortensen, quizá en el papel más atractivo, lo desarrolla con su habitual aplomo y austeridad gestual, lo que tanto le agradecemos; y es que este actor norteamericano de imposible nombre nórdico ha conseguido convertirse en uno de los artistas de la interpretación más interesantes, en cuanto a economía de medios y resultados, de los últimos años; atrás quedaron sus papelitos secundarios para brillar con luz propia: y encima de todo dicen que es un tío legal, modesto y hasta habla español…


 


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114'

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Appaloosa - by , Sep 23, 2016
3 / 5 stars
Con el ADN del western