Película: Átame!

El problema del octavo largometraje de Almodóvar es, probablemente, su indefinición. Visto el filme, uno no está seguro de lo que ha querido contarnos el autor de Laberinto de pasiones. En teoría es un drama, pero, desde luego, no lo que se llama un drama “químicamente puro”. Parece estar compartimentado: la relación de Antonio Banderas y Victoria Abril está narrada siempre en tono dramático, mientras que en las escenas del rodaje, sobre todo en las que aparece Loles León (a la que Almodóvar, aviesamente, traviste en una Carmen Maura algo fondona), el tono empleado es el de la franca comedia; nos encontramos así entreverada la tonalidad negra, áspera, de La ley del deseo o ¿Qué he hecho yo para merecer esto? con la sandunguera, repajolera gracia de Mujeres al borde de un ataque de nervios.


Como las dos historias conviven dentro de la misma cinta, el espectador desentrenado no tiene demasiado claro cuando le toca sonreír o cuando emocionarse, dándose la chocante paradoja de hacer ambas cosas a contrapelo. Tampoco el final, que no desvelaramos, es muy afortunado. En cuanto a la historia principal, es atractiva, tiene gancho, aunque recuerde tanto a El coleccionista, de William Wyler (reconocido y asumido por el propio Almodóvar, revindicando con ello, de alguna manera, el hecho de que estemos ante una secuela libérrima del clásico wyleriano), pero adolece también de algún personaje poco definido: mientras el de Banderas está bien perfilado y excelentemente servido por el actor malagueño, el de Abril resulta poco convincente: actriz porno española, yonqui y con permanente dolor de muelas, hace película “normal” (vaya, sin gemidos ni caritas de supuesto placer…) con director al final de su carrera, confinado en una silla de ruedas: ¿no suena a marcianos? El meritorio esfuerzo de Victoria no es suficiente para llenar de carne el personaje.


¿Quiere esto decir que Átame! es una mala película? De ninguna manera: en el panorama fílmico español, Almodóvar sigue demostrando que su cine tiene creatividad y gran riqueza visual, y su uso del lenguaje cinematográfico no tiene prácticamente parangón entre sus coetáneos. Pero, tras la altura de La ley del deseo y Mujeres al borde…, ¿cómo no pedirle a Átame! algo más de sustancia, de materia fílmica, de genuina, indiscutible maestría?


 


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111'

Año de producción

Átame! - by , Oct 12, 2016
2 / 5 stars
Áspera y sandunguera