Película: Atrapa la bandera

Tras el gran éxito comercial de Las aventuras de Tadeo Jones (2012), estaba cantado que el equipo que realizó aquella divertida, amable aunque ciertamente bastante pueril película reincidirían en el cine de animación digital. Ahora han contado con un presupuesto mucho más holgado, y ello se nota en la calidad del dibujo infográfico, muy superior al de la anterior y más modesta Tadeo…

Pero lo cierto es que esa mejora en la técnica del “cartoon” no se ha correspondido con un aumento en la calidad de la historia y del guión. De hecho, a ratos parece incluso haber empeorado con respecto al anterior empeño del mismo equipo. Atrapa la bandera, en efecto, adolece de un guión bastante zarrapastroso, hecho con cuatro retales mal hilvanados, con varios tópicos a cual más antiguo, desde la típica enemistad inter-generacional, que el más pequeño de la casa (bueno, el penúltimo…) tendrá que resolver, hasta el habitual Mad Doctor, el Doctor Loco, que últimamente se está convirtiendo a marchas forzadas en el Mad Businessman, el Empresario Loco. Por supuesto, habrá romance más que forzado, amigo del protagonista más bien tirando a feo (lo que viene siendo un pagafantas…), rivales de los niños protagonistas que no se sabe sin son más lerdos que arrogantes, o viceversa… en fin, una retahíla de lugares comunes, que además resultan chocantes por el paisaje y el paisanaje en el que se desarrollan, los Estados Unidos actuales, con personajes supuestamente anglófonos (aunque se entiendan perfectamente entre ellos con un castellano como de Valladolid), lo que confiere al filme una sensación de extrañamiento que recuerda a aquellos espagueti-western rodados en Almería, en los que se quería hacer pasar por americanos a actores y lugares más celtibéricos que El Fary.

USA, hoy. Un magnate inescrupuloso y majareta (vamos, como Donald Trump…) concibe una campaña de desprestigio mundial hacia la carrera espacial que culminó en el alunizaje en nuestro único satélite natural por parte del Apolo XI, haciendo circular, con su poderosa maquinaria propagandística, la especie (tantas veces repetida por los que acumulan serrín en lugar de materia gris dentro de sus cráneos) de que aquel hecho histórico no fue sino una pantomima que rodó Hollywood para hacer parecer que el ser humano había llegado a la Luna. A partir de ahí, la NASA, a falta de otros recursos espaciales, decide lanzar una vieja nave, con el Saturno V como cohete propulsor y el módulo de alunizaje original (la famosa Araña), para adelantarse al magnate que ha anunciado su decisión de ir, él sí, a la Selene de los griegos, aunque en realidad tenga razones inconfesables para ello...

Es cierto que Atrapa la bandera mantiene el interés, sobre todo en su última media hora, en la que se desarrolla ya totalmente en la Luna, con las trapisondas de los protagonistas en su enfrentamiento con el pérfido magnate, pero el conjunto (quizá porque le falta su humildad) da la sensación de haber bajado un peldaño con respecto a Tadeo… . Queda reconocida la mejoría sin ambages en el dibujo, pero el guión, escrito por demasiadas manos, no ha mejorado mucho, incluso podría decirse que ha empeorado. Ello quizá se deba a que dos de los libretistas, Patxi Amezcua y Jordi Gasull, cuentan entre sus créditos con algunos fiascos recientes del cine español, desde Séptimo a Bruc. El desafío o Lope, lo que da idea de su altura como guionistas. En cualquier caso, en conjunto el filme tiene ciertas virtudes, como un adecuado sentido del suspense, dotes para el cine de acción y capacidad para imprimir al filme, sobre todo en su parte más movida, un fuerte ritmo narrativo, lo que termina siendo su mejor cualidad.

Como curiosidad, cabe señalar que la cara del supuesto director que rueda la pantomima del alunizaje en la Luna por parte de Armstrong y Aldrin, es la de… Stanley Kubrick, que precisamente es a quien se le atribuyó en su momento ese apócrifo rodaje, se supone que por el hecho de que por aquel entonces acababa de rodar 2001. Una Odisea del Espacio. Este guiño para iniciados reescribe la frase hecha, y en vez de la realidad que imita al arte (o viceversa, ya se sabe), habría que decir el “fake” que imita al “fake” (¿o viceversa también?).



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97'

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Atrapa la bandera - by , Sep 08, 2015
2 / 5 stars
Mejor técnica, peor historia