Película: Autómata

Ciertamente no estamos acostumbrados a ver ciencia ficción de nacionalidad española, ni siquiera en comandita con otras más bregadas en tal género, como es el caso de la norteamericana. Así a bote pronto de los últimos años sólo recordamos la notable Eva, de Kike Maíllo, y poco más. Por eso tiene un valor añadido el hecho de que Antonio Banderas, como productor, junto a otros colegas, hayan afrontado el reto de hacer una Sci-Fi a la española, que aspira, al parecer con éxito, a jugar en ligas mayores, como la USA. Menos todavía que el empeño se haya realizado con un modesto (para este tipo de filmes) presupuesto, en torno a los cinco millones de euros.

No es, sin embargo, Autómata un filme especialmente distinguido. Se le notan demasiado las influencias, desde las evidentes de Blade runner, de la que toma la desalentada sociedad distópica del futuro, hasta las no menos obvias de la novela de Isaac Asimov Yo, robot (y su versión al cine, es cierto, dirigida por Alex Proyas) y sus leyes de la robótica. En ellas se inspira precisamente el filme, cuando plantea una sociedad del futuro (2044, como quien dice a la vuelta de la esquina), donde el ser humano ha creado ya unos androides con una capacidad extraordinaria, a la que sólo el segundo protocolo que se les ha implantado (el primero es un clásico asimoviano: evitar siempre el daño del ser humano), el hecho de no poder autorrepararse (para evitar que de esa forma tomen conciencia de sí mismos y puedan desarrollar una inteligencia que dejaría en pañales la de la raza humana), les impide haberse tornado ya en la especie dominante en el viejo planeta Tierra. A partir de ahí tendremos a un inspector de seguros, nuestro Banderas, que investiga el caso de un androide que parecía estar autorreparándose, a partir del cual empezará a desliar una madeja que le lleva a enfrentarse con poderes inimaginables…

Gabe Ibáñez, el director, hace con este su segundo filme como tal, tras Hierro, que no tuvo repercusión alguna. Ibáñez procede del departamento de efectos visuales, y ciertamente en ese oficio parece moverse con soltura. No se puede decir lo mismo de sus artes en la dirección, que son más bien impersonales y poco sugestivas. No sería justo, sin embargo, no reconocerle cierto grado de fascinación, con sus androides de caras permanentemente pasmadas bajo las que, sin embargo, empieza a latir algo parecido a un alma. Toda la segunda parte, rodada en su integridad en un desierto como lunar, mantiene razonablemente el interés del espectador, sumergido en una espiral en la que un pobre diablo se enfrenta, contra toda lógica y contra toda esperanza, a una poderosa, abyecta corporación que no reparará en medios para conseguir sus miserables objetivos.

Banderas se ha entregado a fondo en el papel, quizá sabedor de que en un filme pequeño como éste, en el que él es el reclamo principal y casi único (la presencia de una Melanie Griffith ahora ya divorciada de él le aporta un punto de morbo), es fundamental que el protagonista tire de la película, como así ha sido. Los efectos visuales quedan muy resultones, y la idea de que los androides podrían llegar a constituir una raza aparte, con su propia cultura o civilización, resulta interesante y abre una vía estimulante para el cine (y la novela, por qué no) de ciencia ficción.


Dirigida por

Duración

109'

Año de producción

Trailer

Autómata - by , Feb 04, 2015
2 / 5 stars
El segundo protocolo