Película: Betibú

El cine argentino tiene una más que interesante tradición de cine negro. Desde las ya antiguas pero tan recordables Tiempo de revancha, Últimos días de la víctima o La parte del león, hasta las posteriores Plata quemada o Perdido por perdido, o las más recientes El secreto de sus ojos o Tesis sobre un homicidio, el cine porteño confiere a sus thrillers una personalidad especial, una singularidad que no le hace parecerse en nada (salvo en el interés) a los dos grandes cines negros de toda la vida, el norteamericano y el francés.

Claro que no siempre se está a la misma altura. Betibú parte de la novela homónima de la escritora argentina Claudia Piñeiro, de la que ya se han llevado a la pantalla algunas otras de sus obras (véase Las viudas de los jueves). Plantea el caso de un hombre que aparece asesinado en su casa sin motivo aparente. El hecho de que el muerto se viera involucrado años atrás en el supuesto asesinato de su propia esposa (sí, como en los casos de O.J. Simpson y Oscar Pistorius, y, como en éstos, yéndose más o menos de rositas…) hace que la noticia tenga una especial relevancia y en El tribuno (curioso nombre para un periódico…) el redactor jefe pone a su ex, a la sazón reputada escritora de novela negra ahora en dique seco, a investigar el tema. Lo que parecía un crimen quizá dictado por la vesania del ladrón de turno que entra a robar, empieza a cobrar otros tenebrosos perfiles cuando se encuentra cierta foto que parece dar una perspectiva distinta a la historia, y lo que parecía un crimen banal empezará a revelarse como un turbio caso de venganza por un suceso acaecido décadas atrás en el ambiente selecto pero pútrido de la clase alta bonaerense.

El problema de Betibú quizá radique en una primera parte en exceso premiosa. Es cierto que hay que plantear el núcleo de la narración, para que conozcamos, poco a poco, y a veces de forma esquinada o tangencial, los verdaderos hilos que parten de este primer asesinato, pero también que Miguel Cohan, el inexperto director, no es precisamente un cineasta de remarcada personalidad; más bien al contrario, todavía se dedica más a pegar planos que a otra cosa. Menos mal que, conforme va avanzando el filme y se va desenmarañando la madeja, y aparece entonces el metafórico esqueleto en el armario que está en el meollo de la historia, la película gana en intensidad, en interés, como si la proximidad del desenlace entonara al director y Betibú gana claramente enteros.

El conjunto, algo irregular, no deja de tener interés. Eso sí, de nuevo nos encontramos a un José Coronado que, cuando no está bien dirigido (y éste es el caso…), resulta bastante más flojo que cuando tiene alguien que lo guía (véanse en este caso filmes paradigmáticos como La caja 507, No habrá paz para los malvados o La vida mancha, en los que está espléndido). Del resto del reparto me quedo con un actor al que hace años que le habíamos perdido la pista, Norman Briski, ya anciano, que en los años setenta hizo algunas notables películas en España: Elisa, vida mía y Mamá cumple 100 años, para Carlos Saura, y  Sonámbulos y El corazón del bosque, para Manuel Gutiérrez Aragón, entre otras.


 


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100'

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Betibú - by , Sep 20, 2014
2 / 5 stars
Un esqueleto en el armario