Película: Blue Jasmine Hombre, ya tocaba: desde Desmontando a Harry, en el ya lejano 1997, no tenía Woody Allen una gran película. Desde entonces ha hecho cosas entonadas, aunque no excelsas (Match Point, Scoop, Un final made in Hollywood), pero también ha metido la gamba, como dicen en Italia (Midnight in Paris, Vicky Cristina Barcelona), hasta el corvejón. Así que bienvenido de nuevo el Allen creativo, en plena forma, un hombre que, con independencia del nivel que consiga en cada filme, lo cierto es que es una baza segura en cuanto a que siempre ofrece cosas nuevas, distintas perspectivas, historias diferentes que, con mejor o peor fortuna, tienen su interés.

Aquí nos narra, en dos líneas argumentales diferentes pero conexas, la historia de Jasmine (Jeannette en la pila bautismal, o como le digan en los USA); de esas dos líneas, la principal es la que se narra en tiempo actual, con una mujer de mediana edad y clase superlativa, una rica NYC, cuyo matrimonio, familia y vida lujosa se han ido al garete cuando se descubre que su marido tenía montado un tinglado ilegal de lo más currado, estafando a un buen número de amigos, familiares y conocidos, así como al Estado (y éste no perdona…), en una suerte de gigantesco timo piramidal, como el que perpetró en la vida real aquel Bernard Madoff que terminó entre rejas; la protagonista se marcha entonces con su hermana a San Francisco, a la que previamente el marido estafador le había levantado una buena cantidad de dinero. En la ciudad californiana la ex rica tendrá ocasión de confirmar que su hermana es su envés, la otra cara de la moneda: vulgar, corta de luces, con pésimo gusto para la ropa y el arreglo personal, con tendencia a ennoviarse con tipos infectos…

Al comienzo del filme, cuando la protagonista, que se ha rebautizado Jasmine porque lo de Jeannette le parecía demasiado ramplón, se estrella contra el hábitat humano de su hermana (ese novio con un pelo que parece una versión --aún más-- cutre del Travolta de Grease, ese amigo del novio con pinta de aparcachoches…), nos temimos lo peor: otra vez Allen contraponiendo a los horteras con los refinados, como ya hiciera en Granujas de medio pelo. Afortunadamente es un espejismo, y pronto el filme toma su propio camino, el de la historia de esta mujer, de modales y maneras exquisitas, que habrá de enfrentarse, sin armas, con el mundo real, tirando entonces de la mentira, ese recurso de patas tan cortas, cuando vislumbra una posibilidad de salir del arroyo.

Comedia que finalmente se torna en agria dramedia, Blue Jasmine mejora notablemente conforme va avanzando y nos va desvelando la historia de su protagonista, de qué forma influyó cierta decisión suya en el desastre familiar, cómo su nueva vida de aurea mediocritas, que la desquicia, ha llegado para no irse.

Allen plantea su historia como es habitual en él, apoyándose en azares y carambolas (en las películas de Woody todo el mundo coincide en los mismos sitios, parece como si Nueva York, o San Francisco, fueran Teruel, o Soria…), pero en este caso están razonablemente justificados, sin que resulten ser recursos chirriantes. Como siempre, su cine se apoya mucho más en el valor de la palabra, del diálogo, que en deslumbrantes soluciones de imagen; en este sentido, Blue Jasmine es muy clásica, sin excentricidades, a las que por lo demás tampoco es adicto el cineasta neoyorquino. La ambientación musical, espléndida, como es marca de la casa, y la fotografía, del español Javier Aguirresarobe, deliciosa, jugando con una paleta de colores chillona en los ambientes de la hermana vulgar y con tonos cremas, suaves, muy chic, en el hogar y en el hábitat neoyorquino de la hermana cool.

Cate Blanchett hace el que probablemente sea el papel de su vida, una mujer escaldada por una experiencia horrísona, que pasa del todo a la nada, de codearse con la crème de la crème a anotar las citas de un dentista mujeriego. Pero me quedo especialmente con el personaje de Sally Hawkins, la hermana hortera, un papel que esta chica de aspecto alelado borda, un rol vulnerable que parece estar pidiendo permanentemente un abrazo paternal/maternal (táchese lo que no proceda).

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98'

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Blue Jasmine - by , Nov 19, 2013
4 / 5 stars
A los palacios subí, a las cabañas bajé...