Película: Blue ruin

¡Qué equivocados están los agoreros que piensan que todo está ya escrito, pintado, interpretado o filmado! En cualquier momento puede surgir la sorpresa, como en este caso, en forma de thriller perpetrado desde la modestia pero también desde el talento, esa rara simbiosis que, cuando funciona, es admirable: mucha calidad con poco dinero.


Y es curioso porque Jeremy Saulnier, su autor, cuenta con una todavía exigua filmografía como director (cuando se escriben estas líneas, dos largos y dos cortos), aunque cuenta con una amplia carrera como director de fotografía, a pesar de lo cual su puesta en escena dista mucho de ser preciosista, como tan habitual suele ser en los que proceden de ese oficio cinematográfico.


Blue ruin parte de un planteamiento cuando menos curioso: un homeless de Virginia malvive en un desvencijado Pontiac azul que le sirve de casa y de precario medio de transporte en situaciones de emergencia. La policía le avisa de que el asesino de sus padres, veinte años atrás, cuando él era sólo un niño, ha salido a la calle tras cumplir su condena. A partir de ahí, el vagabundo vislumbrará la posibilidad de vengarse del criminal, pero todo tomará un derrotero muy distinto cuando acometa su propósito.


La película de Saulnier te gana por su sencillez, pero también por sus formas descarnadas, por el protagonismo en un individuo que vale (a efectos de esta sociedad canalla que hemos forjado) menos que nada, una piltrafa callejera, que sin embargo verá llegado el momento de hacer algo realmente importante en su vida cuando el objeto de su odio (por lo demás miembro de una familia de monstruos) se ponga a tiro del resentimiento que le reconcome desde niño.


Filme que pudiera parecer que trata sobre la venganza, aunque no desde el punto de vista del grosero ajustador de cuentas, su tema central es, sin embargo, la familia, la que se perdió en un aciago día dos décadas atrás, por un asunto de cuernos; la que se tiene ahora, aunque la distancia sea enorme, infranqueable social pero no sentimentalmente; la que inesperadamente se atisba en una pirueta final que, es cierto, está pillada algo por los pelos, pero que termina de cuadrar el puzzle de esta historia que te engancha desde el principio y no te deja hasta el estallido final.


Hecha con personajes de una pieza, sin que ello signifique que carezcan de matices, el rol central le corresponde a Macon Blair, actor y también aquí productor ejecutivo, que se embarca en este papel de clochard, como diría el Cortázar de Rayuela, un indigente que habrá de reinventarse para intentar reconducir su vida y cerrar el círculo abierto por el asesinato de sus padres.


Por supuesto, Blue ruin no es una obra maestra, ni pretende serlo. Es un percutante thriller que juega con vino nuevo en odres viejos, el del cine que combina intriga criminal, drama familiar y acción, todo ello con una dirección meticulosa pero no puntillosa, que obvia el subrayado en favor de una puesta en escena sencilla, directa. Jeremy Saulnier, un nombre a tener muy en cuenta en el futuro, un nuevo valor del cine indie, en este caso dentro del proceloso género del thriller.


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85'

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Blue ruin - by , Nov 05, 2014
3 / 5 stars
Un desvencijado Pontiac azul