Película: Borat Realmente es sorprendente: a la hora de escribir este texto, “Borat” ha recaudado en Estados Unidos más de 90 millones de dólares, con un presupuesto de 18 millones de dólares. No es aventurado pensar que, como le queda todavía recorrido comercial, supere ampliamente los 100 millones de dólares y sea después un gran éxito en los distintos circuitos de explotación cinematográfica (dvd, canales de pago, televisiones generalistas…). Es decir, estamos ante un fenómeno comercial que juega con un tipo de humor tan antiguo como el que produce el cateto irredento en la ciudad cosmopolita; para la ocasión, un supuesto reportero kazajo (o sea, de Kazajistán: no es obligatorio conocer su gentilicio) en Nueva York, nada menos, la ciudad moderna por antonomasia. La relativa novedad, con respecto a otras muestras de este subgénero de la comedia (recuérdense algunos ejemplos como “Cocodrilo Dundee”, en USA, o la celtibérica “La ciudad no es para mí”, en España), es que aquí se plantea como un falso documental, de tal forma que el protagonista, el tal Borat (el cómico judío Sacha Baron Cohen, muy popular por sus programas televisivos, aunque aquí no lo conocía nadie), entrevista a gente de la calle en la Gran Manzana, contraponiendo sus supuestas ideas retrógradas (es como Torrente: machista, racista, salido… nada más que le falta ser del Atleti…) a las políticamente correctas de cualquier ciudadano medio occidental. Así se ponen en solfa, en boca de este botarate, la igualdad de sexos, la higiene, el consentimiento sexual, la utilización de armas de fuego, y un largo etcétera. Pero lo cierto es que poco aporta nuevo, entre otras cosas porque esto ya se había visto en los múltiples programas televisivos de cámara oculta, o incluso en cine, sin ir más lejos en aquella trilogía de Manolo Summers que empezó con “To er mundo e güeno”, siguió con “To er mundo e mejó” y terminó con “To er mundo es demasiao”; tan fácil como poner un “gancho” a ejercer de marciano y ver cómo responde el común de los mortales. Comicidad pedestre, pues, aunque hay que reconocer al director Larry Charles y a su guionista y protagonista Sacha Baron Cohen cierto gusto por la provocación (en este caso no cabe decir “epateur”: sería demasiado cursi…) que, dicho sea de paso, tan poco abunda hoy día en el cine comercial USA.
Así las cosas, quedan algunos detalles, como la larguísima escena en la que el protagonista se pelea, en pelota picada, con su productor, una versión sutilmente distinta del humor del “slapstick” o patada en el trasero que se hizo popular en el cine mudo: si Chaplin levantara la cabeza y viera la versión “actualizada” de este tipo de humor, que él tan magistralmente dominaba, seguro que se moría del susto…

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85'

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Borat - by , Nov 24, 2006
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Cateto en Nueva York