Película: Braveheart

Tiene dicho Mel Gibson en el "making of..." de este Braveheart que el rodaje fue un infierno, entre otras cosas porque la lluvia no cesaba nunca. No sé si esa pluviosa circunstancia habrá tenido algo que ver con el hecho de que esta hagiografía (pues realmente es una vida de santo, aunque sea laico) haya resultado ser como un whisky escocés con agua, un espirituoso demasiado aguado. Porque son demasiados huevos en la misma cesta encargar dirección y protagonismo a un actor como Gibson, apenas avezado en la realización, máxime cuando se trata de una superproducción de 70 millones de dólares, que a todas luces le ha superado.


A pesar de ello, hay detalles que apuntan a una sensibilidad como cineasta que no hay que pasar por alto: la estudiada secuencia del ataque de Wallace a los ingleses tras el asesinato de su amada, por ejemplo, es digna del mejor Brian de Palma, y también sobresale la inteligente y sutil utilización del pañuelo cuya pérdida en la tortura final indica la muerte del héroe, mostrando ambas secuencias un director con fino olfato para saber cuál es el auténtico cine.


Pero hay demasiada ganga anegando tan escasa joyería. Como ganga, y tan basta, es imaginar que el líder de los escoceses del siglo XIII llegara a tener una relación amorosa nada menos que con la mismísima princesa de Gales, osadía histórica que hace enrojecer de vergüenza. O, en un lamentable fallo de casting, hacer que el muy escocés Patrick McGoohan, interprete nada menos que al rey de Inglaterra que escarneció a... los escoceses, precisamente.


 


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Duración

180'

Año de producción

Braveheart - by , Jan 13, 2017
2 / 5 stars
Escocés con agua