Película: Calle Cloverfield 10

Los antecedentes obvios de este Calle Cloverfield 10 son, si miramos hacia los clásicos, El coleccionista, el canto del cisne del gran William Wyler, y si nos quedamos con productos más recientes, también autorales, Átame!, de Pedro Almodóvar, que no ocultaba su fascinación y su homenaje al filme wyleriano. Hay otras conocidas películas de secuestros de personajes, como Misery, la adaptación que Rob Reiner hizo de la novela homónima de Stephen King, aunque en este caso no había connotaciones sexuales (explícitas o tácitas), como sí sucedía en los otros filmes mentados.

Hay que decir pronto que Calle Cloverfield 10 es, seguramente, una película sobrevalorada. Sorprendentemente, ha tenido en general buenas críticas, y la acogida de público (para una obra de presupuesto modesto) ha sido satisfactoria. Pero lo cierto es que está llena de trampas. Dan Trachtenberg, que debuta en la dirección de largometrajes, no parece que sea precisamente un estilista: la planificación es ramplona, la iluminación de TV-movie, y tampoco le ayuda un guión lleno de trucos y trampas que se ven venir, perpetrado por dos novatos, Josh Campbell y Matthew Stuecken, y el tercero, Damien Chazelle, que no lo es, casi mejor que lo fuera, porque entre sus créditos están insensateces como Grand Piano o apologías de la violencia en la educación como Whiplash.

Así las cosas, Calle Cloverfield 10 juega a la celada constante, intentando que el espectador se despiste en este secuestro efectuado por un hombre de peso (literalmente…), que mantiene bajo llave, en un sótano, a una joven a la que previamente ha sacado de la carretera embistiéndola con su camioneta. Le cuenta a la chica una milonga sobre cierto ataque, nuclear o químico, bien de los rusos, bien de los marcianos (sic), del que él la ha salvado recluyéndola en el búnker que con una paciencia de Job ha ido construyendo tiempo atrás. Pero la mujer pronto se da cuenta de las inconsistencias de la historia…

Lo malo no es tanto que el guión sea tramposo y lleno de giros, vueltas y revueltas, como para hacer que el espectador no se duerma (cosa que, digámoslo pronto, no siempre logra…), sino que, además, una historia como ésta, que debería intrigar al espectador, con frecuencia consigue que le importe un bledo lo que le ocurra a la chica, a su inesperado acompañante, al gordo que los mantiene presos y al universo mundo. Un último, desconcertante giro en el cuarto de hora final, termina por redondear, por decirlo de una forma benévola, un filme fallido que podría haber dado más de sí: y es que hay, efectivamente, un buen número de fanáticos en los USA (me temo que también en otros sitios, pero con menos posibilidades para sus chifladuras), que apuestan por el inminente fin del mundo y se aprestan a salvarse bajo siete llaves, en búnkeres construidos para soportar el Apocalipsis.

Y encima de todo los guionistas, y con ellos el novel director, desaprovechan incluso algunas escenas que remiten (quiero creer que como homenaje, no como vulgar plagio) a filmes clásicos como Encadenados, como la secuencia de la llave, conceptualmente calcada del filme de Hitchcock, pero desaprovechada de manera lamentable.

John Goodman hace de villano, rol bastante ausente en su carrera. Es buen actor, pero me temo que también un error de casting: es difícil imaginar que Goodman sea capaz de algo peor que comer una gamba con cuchillo y tenedor… Mary Elizabeth Winstead, uno de los nuevos valores femeninos de Hollywood, siempre nos pareció un tanto sosita, y lo cierto es que en su carrera apenas hay algunos títulos interesantes, como Bobby y poco más: no será con películas como ésta con la que dará el salto definitivo al estrellato.

Producen, entre otros, J.J. Abrams y Matt Reeves, dos de los “enfant terrible” del moderno cine USA, pero reconforta confirmar que, lejos de ser los nuevos reyes Midas, también meten la pata, como cualquier hijo de vecino.


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103'

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Calle Cloverfield 10 - by , Mar 24, 2016
1 / 5 stars
Un búnker para el Apocalipsis