Película: Camille Claudel 1915 Esta película se pudo ver en la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine de 2013 (SEFF’13).

Sobre la azarosa vida de la escultora Camille Claudel se han hecho varias películas, una incluso española, de título Camille, que no llegó a tener repercusión alguna. Hasta ahora la más famosa era La pasión de Camille Claudel, rodada en 1988 por Bruno Nuytten, con Isabelle Adjani como la famosa y desgraciada escultora, y Gérard Depardieu como Auguste Rodin, uno de sus célebres amantes. Ahora el cine francés, con esta Camille Claudel 1915, vuelve de nuevo a fijarse en la vida de esta mujer de gran talento pero también con una mala suerte congénita: sus sucesivos amores, desde Rodin a Debussy, además de grandes hombres, resultaron también tener otras mujeres que les importaron más que la escultora, lo que sumió a Camille en una fuerte depresión con resultado de manías persecutorias (estaba convencida de que querían envenenarla, por lo que estaba autorizada a cocinarse su propia comida); internada en un asilo a partir de 1914, y a pesar de su evidente mejoría, cuando no curación, la oposición de su familia (tenga usted parientes para esto…) la confinó en aquel recinto poco menos que carcelario durante casi treinta años, hasta su muerte. Si no estaba loca, ciertamente a lo largo de un tan largo encierro sin motivo debió perder la cabeza…

Bruno Dumont, con una carrera ya de cierta entidad (ha ganado dos Premios Especiales del Jurado en Cannes, con L’Humanité y Flandres, a pesar de lo cual su cine en España es prácticamente desconocido), opta aquí por una frialdad entomológica. Nos muestra sólo unos días en el martirio (no de otra forma se puede calificar pudrirse durante treinta años, sin razón alguna, en una residencia para insanos) de la artista, cuando aún llevaba poco tiempo en la institución y albergaba esperanzas de que su hermano, el escritor y diplomático Paul Claudel, la sacara de allí. Pero Paul, un fanático religioso, no consideraba sin embargo la posibilidad de ejercer la virtud de la piedad y la dejó encerrada en aquella prisión sin presidiarios durante toda su vida.

Dumont nos presenta entonces esos días en la existencia mortecina y amorfa de una mujer cuyo único problema fue ser demasiado sensible para la sociedad de su época: sus problemas emocionales hoy día no hubieran tenido tan terrible tratamiento, pero cada uno es esclavo del tiempo que le toca vivir. El director nos ofrece entonces las situaciones cotidianas que tenía que vivir la artista, y ciertamente parece regodearse Dumont en presentarnos a auténticos minusválidos psíquicos, manteniéndolos largamente en pantalla en planos en los que los poverelli ríen, o lloran, o dan porrazos, o muestran dentaduras que serían el paraíso de cualquier dentista. ¿Juega Dumont, a estas alturas, a esa memez tan antigua del epateur le bourgeoisie? No creo. Entonces será el toque artístico de alguien que se sabe (o se cree…) artista.

No es Camille Claudel 1915 una película notable, quizá prisionera de su propio tono, entre el científico y el observador distante. Pero no carece de valor la presentación de la que fuera escultora genial en el opresivo ámbito que constituiría su vida durante treinta desesperantes años. Por cierto que también hay que anotar en el haber de Dumont la escena en la que su hermano Paul, un santurrón que sin embargo no seguía ad pedem litterae las enseñanzas de Jesús sobre la misericordia (concretamente con su hermana), desgrana sus beaterías en la pensión en la que está alojado mientras, como un Narciso cualquiera, mira su torso desnudo con un interés ciertamente algo sospechoso, sobre todo en un meapilas que se supone no debe tener pensamientos non sanctos

Gran trabajo de Juliette Binoche, totalmente entregada a su papel, a pesar de que, a ratos, probablemente no sabía qué es lo que Dumont esperaba de su interpretación.

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97'

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Camille Claudel 1915 - by , Nov 24, 2013
2 / 5 stars
Frialdad entomológica