Película: Casino Royale

Bueno, pues ya se ha destapado el pastel: contra lo que podía imaginarse, el Bond que hace Daniel Craig no es un pegote en la historia de 007, sino que viene a conectar, actualizándolo, con el personaje que creó inicialmente Sean Connery, allá a principios de los años sesenta. Este agente es, como aquel, macho, en el sentido más literal del término, seductor pero sin sensiblerías; es cierto que está algo más musculado de lo que se le presupone al espía del doble cero, y que es algo bajito, pero da el pego perfectamente.


El hecho de que sea rubio, con ojos azules y con cara de camionero, tampoco dificulta la credibilidad del personaje; y la actualización: este Bond tira de gatillo como el que se arregla el pelo, no se corta un ídem, y además tiene redaños (nunca mejor dicho...) para que le toquen, literalmente, los cataplines, o mejor dicho, se los revienten, sin perder la compostura, en una escena de un sadismo tal que confirma que la saga de Bond ya no va dirigida, en absoluto, a niños de teta ni siquiera en edad de Playstation, sino a gente con una cierta formación que sea capaz de aguantar escenas como ésa, tan poco frecuentes en el cine comercial.


Casino Royale, que viene a entroncar también con el inicio de la saga, con esta primera novela de Ian Fleming que se había quedado descolgada de los derechos que en su momento compraron Albert Broccoli (cuya familia sigue manteniendo el resto de los derechos de la obra fleminguiana) y Harry Saltzman (al que hace tanto tiempo que se le perdió la pista), es una de las mejores películas de la serie de los últimos tiempos, y eso es decir mucho, porque la etapa de Pierce Brosnan ha sido muy fructífera, si bien el Bond del irlandés era ciertamente muy distinto de este bronco, fiero, despiadado, escasamente romántico, que compone Daniel Craig.


Es cierto que la intriga en este caso no consiste en cortocircuitar ninguna gran catástrofe anunciada, como solía ocurrir en los 007 de los últimos años, sino que su objetivo es más modesto, aunque no menos importante: se trata de evitar que un tratante financiero clandestino pueda seguir ejerciendo de terrorista de altos vuelos, con el único fin de obtener grandes plusvalías en Bolsa, y para conseguir que no vuelva a ejercer hay que desplumarlo en un exclusivo casino y en una partida en la que, desde luego, no aceptan a paletos...


Martin Campbell, que ya sabe lo que es dirigir un capítulo de la serie, concretamente GoldenEye, confirma su ya sabida buena mano para las escenas de acción, que hacen perder el aliento (véase, por ejemplo, la persecución inicial, en Uganda), pero además demuestra que también se maneja con soltura en escenas de pura tensión, como en las distintas "manos" de cartas que se juegan los adinerados convocados al casino del título, o en la percutante escena del envenenamiento (no diremos de quién, que después se me quejan los lectores...).


En el apartado de la interpretación, aparte de la pétrea composición de Craig, que conviene bien al personaje, Eva Green hace una "chica Bond" poco exuberante, sin por ello decir que sea fea (para eso ya está Betty la fea, y ni siquiera esa...), en un rol más que peculiar dentro de la serie.


El danés Mads Mikkelsen hace uno de los mejores villanos de los últimos años, en los que éstos empezaban a flojear de remos: su Le Chiffre es un malo requetemalo, de esos que, como el Richard Widmark de El beso de la muerte, no dudaría en arrojar a un inválido por una escalera... Judi Dench es ya el rostro por antonomasia de M, la jefa del MI6, el servicio de espionaje británico, y no podemos imaginar otro actor o actriz que pudiera hacerlo mejor que ella.


Un Bond adulto, pues, no apto para estómagos frágiles, que confirma que la franquicia tiene mucha cuerda todavía.


 


Casino Royale - by , Nov 20, 2015
3 / 5 stars
Un Bond adulto