Película: Causa justa Dice el sabio refrán español aquello de "con amigos como éstos, ¿quién necesita enemigos?". Parafraseando para la ocasión, cabría decir "con abolicionistas como éstos, ¿quién necesita defensores de la pena de muerte?". Porque en contra de lo que se ha venido anunciando, Causa justa no es un alegato contra la pena de muerte, o al menos no es lo suficientemente nítido como para que al final no quede en el espectador la sensación de que, efectivamente, hay quién merece morir a manos del Estado, o quizá a las de su archienemigo.

Vuelta atrás en un cine progresista que se contamina de la irresistible oleada conservadora de Newt Gringrich y el Contrato con América, cuyo último escalón represivo ha sido la aprobación de la pena capital en Nueva York, este filme traiciona su sentido primitivo, el de la tesis en contra de la ejecución de un ser humano, esbozada por un venerable profesor (Sean Connery, que presta su carisma y su indudable capacidad de convicción a un personaje que no le merece), para, tras una fase que parece no interesar demasiado, de indagación sobre la inocencia del reo de muerte, dar un viraje ¿inesperado?, no se sabe si buscando sorprender al espectador, o más torticeramente, inocular en el público la indecente moraleja de que, en efecto, hay quien merece morir a manos del Estado.

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102'

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Causa justa - by , Feb 17, 2013
1 / 5 stars
Indecente moraleja