Película: Caballo dinero

Pedro Costa es un veterano cineasta portugués (bueno, al lado del ya difunto Manoel de Oliveira era un jovenzuelo...) de filmografía rara donde las haya, con temáticas que se repiten y, eso sí, escasa repercusión entre el publico.

Pero lo cierto es que no será con filmes como este Caballo dinero como conseguirá el favor del espectador. Creo que tengo reconocido mi interés por el cine experimental, por la búsqueda de nuevos caminos, siempre y cuando se haga con la suficiente entidad como para que el público no piense (con razón) que se le está tomando el pelo. Y ése es, me temo, el caso de esta película en la que hay que leerse la gacetilla de prensa para enterarse de algo. Así las cosas, si en el filme no están las propias claves que desentrañen lo que el director pretende transmitir, ¿de qué estamos hablando?

Hay cientos, miles de maneras de enfocar una película. Todas ellas habrán de converger, sin embargo, en que lo que se nos cuente forme parte de ese mismo filme, con el grado de cripticismo que se quiera, por muy complejo que sea. Que haya que adivinar lo imposible de colegir entra en la categoría de augur, no en la de crítico, ni en la de cinéfilo, no digamos ya en la de público en general.

Según la gacetilla, Caballo dinero narra (confusa, muy confusamente...) la historia de un hombre en la frontera de la ancianidad, cuya rampante senilidad le hace perderse en los bosques próximos a Lisboa, en los días de la Revolución de los Claveles, en la primavera de 1974. Asistiremos (lo dice la gacetilla, así que así será…) también a hechos acontecidos casi cuarenta años después, con la viuda de un caboverdiano que llega a Lisboa para hacerse cargo de los asuntos de su marido recientemente difunto.

Debo ser un antiguo, pero, sinceramente, no me parece cine que se recite en pantalla, uno tras otro, sin ahorrar ni una coma, el certificado de nacimiento, la cédula de boda y el certificado de defunción, como no sea para subrayar (este verbo no es inocente...) la fugacidad del tiempo. Pero eso ya lo dijeron los clásicos, mucho mejor, y desde luego, de forma menos aburrida. Porque, ¿hay alguna cosa más amorfa, inane, estúpida, que la prosa administrativa? Mejor no contesten…

Con detalles que parecen intentar asemejar la película al cine de Manoel de Oliveira, cuando no tiene absolutamente nada que ver, quedándose con lo peor del autor de El valle Abraham, esa peculiar discursividad que puede funcionar en pantalla, pero que a veces es una plasta, Caballo dinero es una de esas películas que, si no existieran, no pasaría absolutamente nada. Que Pedro Costa haya conseguido financiación (aunque haya sido magra, según parece) para un proyecto como éste evidencia que nada es imposible, incluso que haya quien ponga dinheiro (ya que estamos...) no ya para causas perdidas, lo que sería loable, sino para disparates que no interesan a nadie... bueno, están los de siempre, los que siguen viendo al rey vestido... aunque esté desnudo…


 


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103'

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Caballo dinero - by , Sep 25, 2016
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Pedante, vacío, inane