Película: Centauros del desierto

Centauros del desierto pasa por ser una de las obras maestras de John Ford. No seré yo quien lo niegue, pero es cierto que su cine, al menos el de este tipo de westerns visceralmente machistas y racistas, ha perdido parte de su fuerza temática. Es verdad que hay que situarse en el contexto en el que están realizados, en la década siguiente a la que Estados Unidos, junto a sus aliados, habían ganado la crudelísima Segunda Guerra Mundial, en un país todavía bajo los efectos euforizantes de una victoria de esas proporciones. No habían llegado todavía los tiempos rebeldes de Elvis, Berkeley, la contestación a la guerra del Vietnam, la revolución pacífica de Martin Luther King, el movimiento hippie. El país vivía alegre y confiado, y su cine era reflejo de los que consideraba sus (arcaicos) valores.

En ese contexto, el hecho de que el protagonista del filme, el carismático John Wayne, el modelo con el que el público tiende a identificarse, tenga como objetivo en la película matar a la joven blanca que fue secuestrada por los comanches, no deja de, con la perspectiva que da el paso del tiempo, resultar aberrante. Todo parte de esa mística que parece hacer creer que una mujer blanca que ha yacido con varón indio ya no es persona, como si la práctica de sexo con un determinado tipo de hombre supusiera perder la condición de ser humano. Ni siquiera el último giro argumental que permite una mirada compasiva, que no humanista, deja de hacer que la tesis del filme resulte asqueante.

Pero si dejamos al margen esa lectura en clave actual, lo cierto es que Centauros del desierto es una lección de cine. Lo es desde su comienzo, con ese plano inicial en el que una puerta que se abre desde dentro nos permite ver el paisaje del inhóspito desierto, en el que se van a desarrollar los trágicos acontecimientos, cuando, una vez que ha vuelto un viejo capitán del Ejército Confederado a su tierra, la sobrina de éste, apenas una adolescente, es raptada por los indios comanches mediante una añagaza (que hace pensar que los blanquitos tampoco tienen gran cosa debajo del sombrero, dicho sea de paso…). A partir de ahí, el tío y su sobrino medio indio (al que por tal circunstancia tampoco le tiene mucho aprecio el militar cabrón) buscarán a la secuestrada durante años. Pero el sentido de esa búsqueda es distinto entre el hermano de la apresada y su tío…

Fílmicamente irreprochable, llena de buenas ideas, rodada con un clasicismo que deja sin aliento, Centauros del desierto es una obra sin duda espléndida, lastrada más de medio siglo después por la (afortunadamente) evolución del pensamiento.

Wayne, en su mejor momento, es centro y eje del filme, por más que su mensaje machista y racista resulte a estas alturas vomitivo. El humor fordiano, que también existía, juega con la inexperiencia del coprotagonista, Jeffrey Hunter, y con el veterano actor habitual en Ford, Ward Bond. Entre los secundarios, en un papel pequeño pero bien resuelto, destaca una entonces todavía poco conocida Natalie Wood.


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Duración

119'

Año de producción

Centauros del desierto - by , Mar 06, 2016
4 / 5 stars
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