Película: César debe morir Hacía veinticinco años, desde Good morning Babilonia, que los hermanos Taviani no hacían una buena película: ya les tocaba. Aunque para ello hayan tenido que cambiar su registro habitual, la ficción pura y dura, por este curioso, interesante experimento, que es César debe morir, en teoría la filmación de la obra shakespeariana Julio César, interpretada por presidiarios de una cárcel de alta seguridad de Roma, aunque en la práctica se torna en algo más complejo, más arriesgado, más sutil. Los cineastas italianos optan por ofrecernos la obra teatral no en su montaje sobre las tablas (cosa que vemos en el comienzo y final del filme, apenas unos minutos), sino a través de los ensayos que los penados realizan en las dependencias carcelarias, en las salas comunes, en los pasillos, en sus propias celdas. Entonces los bellísimos versos de Shakespeare, en la no menos hermosa lengua italiana, cobran un sentido sutilmente distinto dicho en las bocas de estos narcotraficantes, mafiosos, ladrones, asesinos, una espantosa ralea que, sin embargo, bajo los ropajes metafóricos de César, Bruto, Casio, Antonio o Metello, adquieren una suerte de nobleza de la que están despojados cuando son pura carne de presidio.

Los Taviani juegan con sabiduría con los rostros patibularios en sus nuevos y tan aristocráticos personajes, para de vez en cuando hacer que asome ese pasado tormentoso que los tiene recluidos, algunos de por vida, entre cuatro paredes. Por supuesto, esos excursos están guionizados, pero aportan verdad y dureza a esta historia que, de otra forma, podría parecer un voluntarista relato sobre la forma de redimirse de una caterva de outsiders.

Claro que los versos del Julio César shakespeariano son una base sobre la que es muy difícil fallar. Pero también lo es que los Taviani, a pesar de ser ya octogenarios, o quizá precisamente por eso, optan por el riesgo de jugar con los reclusos, sus declamaciones, sus dudas casi existenciales cuando el texto roza momentos cruciales de su propia vida de marginales. La propia interacción con la escenografía patibularia, los guardias configurando casi un coro de tragedia griega, terminan de redondear una película estimulante, un filme distinto, que explora terrenos del alma humana poco hollados, un precioso tesoro puesto en boca de quienes, habiendo hecho tanto mal, ellos mismos lo han perdido todo.

Por supuesto, habrá que mencionar expresamente el trabajo inmenso de algunos de los neófitos actores: el mejor, Salvatore Striano, que compone el personaje más interesante de la obra, el Bruto acosado por las dudas, el hijo predilecto del gran hombre que, sin embargo, es compelido a asesinarlo en nombre de la libertad. Striano podría considerarse el caso extremo de redención, pues una vez terminada su condena, en la que descubrió su pasión por el teatro, ha interpretado varios personajes en películas de éxito como Gomorra, dejando atrás su pasado de delincuente para convertirse en respetado miembro de la comunidad de actores.

Género

Nacionalidad

Duración

76'

Año de producción

Trailer

César debe morir - by , Dec 06, 2012
3 / 5 stars
Verbo entre rejas