Película: Chappie

El surafricano-canadiense Neill Blomkamp saltó a la fama en 2009 con su estimulante District 9, un filme de ciencia ficción que no desdeñaba plantear una metáfora nada menos que sobre el apartheid, tema en el que en su país de origen, Sudáfrica, pueden hacer más de una tesis (afortunadamente en tiempo pasado…). Con su segundo filme, Elysium, confirmó sus evidentes dotes para las películas espectaculares, aunque bajó un escalón en cuanto al interés social o político de la historia.

Con Chappie Blomkamp nos habla de otro de los grandes temas de nuestro tiempo, la inteligencia artificial, y, sobre todo, de su aprendizaje y cómo es posible manipularla hacia un terreno u otro, dependiendo de los intereses de sus creadores… al menos hasta que los androides tengan capacidad para resolver por sí mismos y nos manden al museo de historia natural del que, seguramente, nunca debimos salir.

Sudáfrica, en un futuro indeterminado, aunque parece que no demasiado lejano. El desmesurado crecimiento del crimen hace que las autoridades fíen la respuesta a la delincuencia a una empresa privada que proporciona robots policías de inusitada eficacia. El ingeniero que los creó está obsesionado por probar en alguno de los androides un chip de inteligencia artificial, aunque su jefa se lo prohíbe. El científico decide entonces utilizar un robot averiado para ese fin, pero cuando una panda de tarados lo secuestra y le obliga a reprogramar al robot escacharrado (al que bautizan como Chappie) para que les ayude en sus modestos latrocinios, el relato toma un sesgo inesperado…

El Chappie protagonista resulta ser como un hermano pequeño y obviamente infantil del HAL 9000 de 2001: Una Odisea del Espacio o del ordenador Madre de Alien: es inteligente, pero está aprendiendo a usar esa inteligencia y, de algún modo, está aprendiendo a comprenderse a sí mismo. Es como un niño de silicio y fibra óptica, como el inolvidable David de A.I. Inteligencia Artificial, una máquina que está aprendiendo a vivir, a entender el mundo, a preguntarse sobre su mismidad, que tiene capacidad para actuar bien o mal (lo que quiera que sean tales cosas…), que será manipulado, como si en sus entrañas hubiera carne y sangre, como si fuera otro ser humano más.

Filme finalmente pesimista sobre la condición de la inteligencia, humana o no, inevitablemente dedicada a asegurarse el predominio sobre los demás (el poder, el dinero, la gloria), Chappie es, también, por supuesto, un vibrante juguete de acción, como no puede ser menos en una película de ciencia ficción hodierna. Blomkamp recupera el pulso de su notable District 9 y nos regala un filme extraño sobre este buen salvaje que confirma, con Rousseau, que el hombre (o la máquina dotada de inteligencia) es buena por naturaleza, y que es el propio hombre el que lo malea; diremos, con el clásico: homo lupus homini.

Entre los intérpretes destaca Sharlto Copley, actor cuya carrera va indisolublemente unida a la del propio Blomkamp. Copley es un actor de protéico camaleonismo, capaz de ser el atiplado, infeliz alfeñique de District 9 y posteriormente el bragado, rocoso guerrero de Elysium; aquí se convierte (gracias a la captura virtual de movimiento y voz) en un androide que recorre el trayecto entre la cuna y la mayoría de edad en pocos días. Entre los demás actores llama la atención Dev Patel, lejos esta vez de sus papeles de paria hindú (lato sensu: Slumdog Millionaire, El exótico hotel Marigold), pero sobre todo Hugh Jackman, en el que posiblemente sea su primer villano en una pantalla.


 


 


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120'

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Chappie - by , Apr 18, 2015
3 / 5 stars
Sobre la inteligencia (humana o no)