Película: Chloe Atom Egoyan es un cineasta perito en contar historias pequeñas de grandes dimensiones emocionales: la zozobra del padre cuya hija adolescente ha desaparecido, en Exótica; el pueblo que ha perdido, de un golpe, a toda su infancia, todo su futuro, en El dulce porvenir; el psicópata, sin embargo humano, cuya última y desvalida víctima podrá, contra toda esperanza, escapar, en El viaje de Felicia… Sin embargo, con esta Chloe ha contravenido dos de sus máximas: una, hacer siempre cine de presupuestos modestos, sin actores de relumbrón (Bob Hoskins, en El viaje…, podría considerarse una excepción, si bien tampoco se puede decir que sea una estrella al uso); y dos, partir de un material argumental ajeno a sí mismo, escrito por otros. Habrá que decir pronto que la doble contradicción se ha vuelto en su contra: por una parte, la utilización de estrellas del cine USA como Julianne Moore y Liam Neeson, positivo en cuanto a la posibilidad de disponer de un presupuesto más holgado y más recursos, tanto humanos como económicos, lleva como contrapartida la necesidad de no fallar en taquilla, porque un filme de pequeño coste puede soportar en fracaso de público, pero no así uno de elevado presupuesto; y, por otro lado, la sustancia argumental de esta Chloe, procedente de un filme francés producido en 2003, Nathalie X, dirigido por Anne Fontaine, tampoco se puede decir que sea extraordinario.

Aunque Egoyan ha intentado llevar la historia a su terreno, el de las emociones fuertes vistas de forma minimalista, lo cierto es que siempre da la impresión de que el tema le es ajeno, como si estuviera contando una de esas historias que los buenos profesionales llevan adelante con empaque pero sin implicación. Y si hay algo seguro en el cineasta egipcio-armenio-canadiense (que ya es una mezcla curiosa) es su absoluta implicación en sus mejores filmes, como si las cosas que contara le afectaran personalmente, y consecuentemente fuera capaz de transmitirnos las dolorosas emociones de sus protagonistas.

No es el caso de Chloe, cuya historia, por cierto, recuerda, no tan vagamente, el de uno de los últimos filmes de Liz Taylor, titulado en España Salvaje y peligrosa y en su original inglés X Y & Zee. Aquí tenemos a una mujer, de clase media-alta en el opulento Toronto canadiense, que tiene dudas sobre la fidelidad de su marido, y para confirmarlas o desmentirlas contrata los servicios de una prostituta de lujo, quien pronto le ratifica sus peores sospechas; sin embargo, el conocimiento de esa relación adúltera entre la chica contratada y su esposo deviene pronto en una extraña ansiedad que termina convirtiéndose en una pulsión erótica entre las dos mujeres.

Por supuesto que Chloe tiene interés: especialmente por la forma en la que Egoyan, un maestro al fin y al cabo en mostrar sentimientos de forma soterrada, casi elíptica, narra aquí la progresiva fascinación que la joven putita va sembrando en el corazón de su patrona (por decirlo así: es la que le paga por hacer un “trabajo”, aunque haya que entrecomillarlo, obviously). Pero, con ser esa una virtud, quizá cabría más atribuir el mérito al matizadísimo trabajo de Julianne Moore, en uno de sus más difíciles papeles (y la verdad es que los ha tenido complicados: véanse, por ejemplo, los de Magnolia, Las horas y Lejos del cielo), que al de Egoyan, porque el resto no está a igual altura; la joven Amanda Seyfried pone su muy hermoso palmito y poco más, y Liam Neeson apenas llega a la categoría de zombi.

Lástima : tenemos a Egoyan como uno de los más interesantes cineastas de los últimos veinte años, un hombre dotado de una rara capacidad para contar historias intensas, casi siempre pequeñas (su Ararat fue una excepción, y ya pagó el pato por ello), un punto extrañas. Este "remake" manifiestamente prescindible, aunque con algunos detalles de interés, no aporta nada apreciable a una carrera hasta ahora estimulante. Esperemos, entonces, que el cineasta vuelva a las historias de presupuestos modestos y a escribir sus propios guiones : los espectadores que le seguimos se lo agradeceremos en el alma…




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96'

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Chloe - by , Dec 04, 2010
2 / 5 stars
Doble contradicción