Película: Ciudad de vida y muerte La Historia de Asia es la gran desconocida de nuestro mundo occidental. Mientras que conocemos razonablemente bien la Historia de Europa y de América (sobre todo la del Norte, vía Hollywood), la de Asia nos es casi totalmente desconocida (mejor no hablamos de África o de Oceanía). Del gran continente de la Siberia y el Tibet, del Río Amarillo y el delta del Mekong, apenas si conocemos la dinastía china Ming (y mayormente por los jarrones ídem), algo de los samurais japoneses, y los imperios mongoles de Gengis Khan y de Kublai Khan, en estos dos últimos casos por su incidencia en Europa, el primero al invadirla, y el segundo por el viaje de Marco Polo que trajo nuevas del esplendor del emperador.
Aparte de ello, la Historia de Asia del siglo XX es algo más conocida, desde Mao hasta Hirohito, las guerras de Corea y Vietnam y el esplendor económico hodierno de Japón. Pero desconocemos, por lo general, la atrocidad que se narra en este filme, la llamada Masacre de Nanking, ocurrida en 1937 durante la ocupación de la entonces capital china por las tropas japonesas, en la que el ejército nipón se comportó de manera abyecta no ya con los soldados chinescos, sino incluso con la población civil.
Sobre ese episodio siniestro de la Historia de Asia se centra esta notable “Ciudad de vida y muerte”, dirigida por Lu Chuan, en su tercer filme de largometraje, si bien es el primero que llega a España en exhibición comercial. Y lo cierto es que esta su nueva película nos lo descubre como un cineasta de raza, con gran capacidad visual, con una notable facultad para crear imágenes y escenas. Algunas de ellas son inolvidables: la inicua matanza de miles de soldados indefensos, colocados de espaldas mirando hacia el mar, hacia el que intentarán vanamente huir cuando se percatan de que la muerte les llega por detrás en forma de balas indiscriminadas; o el (piadoso, aunque pueda parecer contradictorio) asesinato de la filántropa china a manos del único soldado nipón que presenta signos de misericordia; o el fusilamiento del secretario chino del jefe de la zona de refugiados, dado con un único plano en el que la profundidad de campo juega una importancia capital; todo ello por no citar la última escena, espléndida en su sencilla pero perfecta planificación, en su lírico llamado entre la desolación y la esperanza.
Obra casi perfecta, sólo la lastra un tramo excesivamente largo en la parte que se centra en la zona de refugiados, aunque es un pecado venial. Queda entonces un filme que roza la excelencia, lleno de buen cine y de imágenes imperecederas, pero también de un aliento humanista que gana cuanto más abyecto es el ser humano: así somos, viene a decir, y sin embargo así no queremos ser; somos canallas, pero queremos creer que tal vez, algún día, dejemos de serlo.
Hay que seguir la pista a este Lu Chuan que, si no se malogra, puede ser pronto uno de los grandes del cine mundial: tiene una infrecuente capacidad cinematográfica, en estos tiempos en los que esa es una rara ave, cuando el cine es más el arte de ilustrar pulcra pero ramplonamente un guión, antes que una creación cuasi “ex nihilo”.

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132'

Año de producción

Ciudad de vida y muerte - by , Apr 16, 2010
4 / 5 stars
Cuando vivir es más difícil que morir