Película: Ciudad del silencio Confieso que tengo debilidad por Gregory Nava desde que me conmovió con su espléndida “Mi familia” (ver crítica en CRITICALIA); por eso me da tanto coraje cuando mete la pata a modo, como en aquel incomestible engendro de “La fuerza del destino” que rodó en la década de los ochenta o en este reciente “Ciudad del silencio”. Parece que el thriller no es el género en el que el hispano-yanqui (aunque de evidente origen hispanoamericano, Nava nació en California) se mueve con mayor soltura, y aunque la temática de este su último filme no puede ser más interesante (la violación y matanza de cientos, tal vez miles de mujeres en Ciudad Juárez, con la tolerancia, cuando no la connivencia, de las autoridades), el planteamiento es de parvulario, con una periodista (chicana huérfana adoptada por papis WASP, los consabidos blancos-anglosajones-protestantes) obsesionada con su carrera profesional y director de su periódico concienciado que la envía a ese infierno tan temido de la ciudad mexicana, con la correspondiente evolución de la chica hasta la toma de partido en la trama, con la consabida ayuda del compañero/amigo/novio azteca (nuestro Banderas, que sirve igual para un roto que para un descosido).
Todo demasiado previsible, todo demasiado reconocible de tantas y tantas películas, con un tono de telefilme de sobremesa que no ayuda precisamente a mejorar la impresión de esta historia mal contada, maniquea, con unos malos malísimos que, lógicamente, son riquísimos, y unos buenos buenísimos que, lógicamente, son paupérrimos o periodistas, o ambas cosas a la vez…
En fin, no es este el cine de Nava que nos gusta, como “Mi familia” o aquella pequeña maravilla, hecha con tres perras gordas, que era “El Norte”. A lo mejor la explicación es esa: Gregory parece manejarse mucho mejor con actores carentes de relumbrón mediático antes que con estrellas como Jennifer López, o nuestro Antonio Banderas, al que tanto queremos y admiramos, pero que aquí parece ir con el piloto automático puesto; no digamos de Sonia Braga, ya alejada de sus papeles de mito erótico, pero que no termina de convencer en un personaje demediado, rica hacendada que se codea con la alta plutocracia azteca y al tiempo cobija a los desheredados de la fortuna que se quiere comer el quizá no tan alegórico Lobo Feroz. Martin Sheen, como el director de periódico concienciado al que después se le aflojan los remos ante la presión del poder, tampoco está afortunado, pasado de rosca en su interpretación. Por último, nuestro Juan Diego Botto hace de rico empresario mexicano, pero no se lo cree ni él: no interioriza el papel, que se ve le da asco, y así no hay forma de tomarse en serio que, supuestamente, es lo que dice ser.
Lástima, porque el tema (basado en hechos reales, según se insiste en la propia película) era lo suficientemente importante como para que se hubiera hecho una obra que sirviera para algo más que para llenar cines: para solucionar la felonía que, según se cuenta, ocurría, ocurre y (me temo) ocurrirá en Ciudad Juárez.

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115'

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Ciudad del silencio - by , Feb 27, 2007
1 / 5 stars
El peaje de las estrellas