Película: Clerks II Parece que la carrera de Kevin Smith, que llamó la atención poderosamente hace doce años con “Clerks” (ver crítica en CRITICALIA), no termina de encontrar su camino. Después de esta docena de años, el cineasta neoyersino vuelve donde comenzó, el universo pequeño, ciertamente agradable, de un par de chicos grises que atendían en el astroso supermercado de la primera parte. Tras algún título de interés (“Persiguiendo a Amy”), Smith hizo algunas incursiones en historias tirando a delirantes (“Dogma”; ver crítica en CRITICALIA), que no funcionaron demasiado bien, por lo que volvió a sus antiguos personajes (“Jay y Bob el silencioso contraatacan”), y ahora, definitivamente, al mismo paisaje anterior, aunque para la ocasión lo haya defenestrado mediante un incendio y los protagonistas pasen a trabajar en una hamburguesería de barrio.
Pero lo cierto es que, lo que hace doce años llamó poderosamente la atención por su descaro, su frescura, su desparpajo, ya no sorprende ahora, máxime cuando aquel lenguaje de inusitada franqueza sexual hoy se maneja hasta en televisión. Así las cosas, el tiempo no sólo ha pasado por los entonces veinteañeros dependientes del supermercado, ahora ya treintañeros largos y sin mucha idea de lo que hacer con sus vidas, sino también por el propio concepto de “Clerks”: antes era una gozada escuchar a estos lenguaraces y ver como Smith, sin idea de dónde poner una cámara y como filmar decentemente una película, era capaz de hacernos reír a modo. Ahora Kevin sabe ya rodar con soltura, pero la temática nos pilla algo talluditos y los personajes suenan a demasiado conocidos: el razonable Dante; Randal, tan bocazas como siempre; Jay, como una cabra; Bob el Silencioso, que no habla por no molestar…
También es cierto que algunas escenas son divertidas e incluso recordables: véase la diatriba sobre las sagas de “El Señor de los Anillos” y “Star Wars”, o el deslenguado de Randal y su “normalización” de un insulto supuestamente racista; también es verdad que en otras ocasiones se pasan tres pueblos, como en la escena del numerito zoófilo de la despedida de soltero, una escena demasiado (literalmente…) burra. Pero con frecuencia la verborrea de los personajes aburre al personal: es difícil estar hablando durante hora y media y no cansar, y los diálogos no están precisamente escritos por Shakespeare.
En fin, esperemos que Smith no vaya a caer en hacer un “Clerks III” (aunque no me extrañaría, porque en USA su recaudación ha multiplicado por cinco su presupuesto…), porque entonces estará claro que su obra va a girar sobre un único tema, y éste ya está suficientemente exprimido.

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97'

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Clerks II - by , Sep 13, 2006
2 / 5 stars
El tiempo no pasa en balde