Película: Coche policial

El cine independiente americano sigue dando buenos frutos. Este Coche policial, hecho con tres perras gordas pero con gran capacidad creativa y notable tensión, ha contado con la suerte, por qué no decirlo, de haber contado con una estrella como Kevin Bacon, lo que le ha conferido una visibilidad comercial que, de otra forma, no hubiera tenido. Y hubiera sido una pena, porque es buen cine, y de eso nunca andamos sobrados.

Dos críos, quizá en torno a los nueve o diez años. Ambos vagabundean por la llanura de eso que llaman la América profunda (para la ocasión el Estado de Colorado, no tan casualmente la patria chica del director, Jon Watts); ambos parecen haberse escapado de sus casas, en una de esas fugas estúpidas en las que a veces incurren los preadolescentes conflictivos, aunque aquí parecen existir algunas causas innominadas que les han impelido, quizá con razón, a buscar la salida en una huida de escaso recorrido. En su deambular, mientras mantienen conversaciones infantiles que se quieren de adultos (esa declamación en voz alta de tacos o palabras malsonantes, caca, culo, pedo, pis, todo un clásico) encuentran un coche policial que parece abandonado. Envalentonados porque el sheriff ni está ni se le espera, se montan en él y consiguen ponerlo en marcha. A partir de ahí comenzará una persecución por parte del legítimo usufructuario del vehículo, un sheriff que tiene, casi literalmente, algún esqueleto en el armario (o en el capó…).

Coche policial es un thriller inusual: no es habitual que los protagonistas del mismo sean dos imberbes a los que se les presumen problemas con sus familias desestructuradas, embarcados en una aventura que les supera, subidos a bordo de un vehículo que contiene, en sí mismo, la ponzoña de un futuro estremecedor, encontrándose ambos, sin comerlo ni beberlo, en medio de un rifirrafe entre criminales, aunque alguno de ellos luzca una bonita estrella plateada en la camisa. Recuerda el filme de Watts a aquel clásico del thriller de fugas desesperadas, Thelma y Louise, de Ridley Scott, sólo que a escala infantil, con dos críos también secretamente desalentados y una sociedad que conspira, tal vez contra su voluntad, contra ellos.

Watts, con una todavía corta carrera plagada de productos televisivos no precisamente memorables (el cine, salvo en el caso de Welles y dos más, es un arte y una industria que se aprende con la experiencia, no viene con ciencia infusa), llamó la atención con Clown (2014), interesante aproximación al cine de terror, en ese caso con un payaso de por medio, y es el director previsto por Marvel para el nuevo filme sobre Spider-Man, a estrenar en 2017. Así que parece que, efectivamente, las tablas conseguidas en productos televisivos de baja estofa, pero también en estos dos filmes, le van a servir para entrar por la puerta grande en la industria de Hollywood. Para él es todo un éxito; otra cosa será que, desde el punto de vista creativo, como pasa con tanta frecuencia, el rodaje de un blockbuster se coma la capacidad de innovación de gente con talento como, sin duda, es Jon Watts.

Entre los intérpretes, aparte del buen hacer ya habitual de Kevin Bacon, que se da por descontado, y que aquí está muy bien como ese sheriff que ha cruzado la línea para pasarse a la parte de los criminales, hay que destacar al pequeño James Freedson-Jackson, que apunta muy buenas maneras.


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87'

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Coche policial - by , Dec 05, 2015
3 / 5 stars
Thelmito y Louisito