Película: Colossal

Vaya por delante que soy de los que se alegran, y mucho, del éxito de la gente del cine español fuera de nuestras fronteras. Que directores como Juan Carlos Fresnadillo, Juan Antonio Bayona o Rodrigo Cortés, entre otros, rueden en Estados Unidos es motivo de alegría, porque confirma que el talento de nuestros cineastas es perfectamente convalidable en la llamada Meca del Cine. En el caso de Nacho Vigalondo ya hizo como director Open Windows, en coproducción con los yanquis, y ahora reincide con esta Colossal.

Se puede decir sin faltar a la verdad que las películas escritas y dirigidas por Vigalondo tienen todas como común denominador su excentricidad, a veces su originalidad, pero también casi siempre su falta de adecuada resolución. Así, su mejor película sigue siendo Los cronocrímenes, que le dio a conocer, en la que un planteamiento extremadamente original no terminaba de funcionar por un desenlace decepcionante. Prácticamente lo mismo se podría decir de la mentada Open Windows, y en el caso de esta Colossal se puede decir todo ello no sólo del desenlace, sino también incluso del planteamiento y del nudo: un pequeño desastre.

Porque no toda ocurrencia es válida, y la premisa de este filme es una de las marcianadas de mayor calibre que recordamos: joven de vida desastrosa (sus problemas con el alcohol la hacen fallar constantemente en su trabajo y en su relación sentimental) se vuelve a su pueblo, donde se coloca en el bar de un antiguo compañero de colegio. Simultáneamente, en Seúl, la capital de Corea del Sur, aparece un monstruo del tamaño de un rascacielos de cien pisos; la jovencita borrachuza se da cuenta, en un momento dado, que el monstruo realiza sospechosamente sus mismos movimientos…

A partir de esta especie de sátira de las películas de monstruos que destrozan ciudades (y que en Japón tienen su máximo exponente, con la serie de Godzilla, copiadas con fruición por Hollywood), Vigalondo monta un filme sobre las relaciones humanas, con la protagonista desastrosa y su antiguo colega colegial, que tienen más de un motivo, y de dos, no para amarse precisamente, sino para odiarse.

Pero la historia, aparte de marciana, está contada lastimosamente, lo que se nos cuenta se nos da mayormente una higa, y el público no termina de conectar nunca con esta parodia que no lo parece. Quizá sea cuestión de tono: no es dramática, no es romántica, no es paródica, no es de catástrofes… En sentido estricto, más bien no es de nada.

Anne Hathaway, a pesar de que se ha implicado hasta el punto de ser una de las numerosas productoras ejecutivas, lo cierto es que no parece enterarse demasiado bien de qué va su papel (me temo que ni el propio Vigalondo lo sabe…). Del resto es curioso que el director haya reclutado a la flor y nata de las bellezas masculinas del momento: Dan Stevens, Jason Sudeikis (qué voz de bajo tiene este hombre) y Austin Stowell. Sí, para compensar, sacan al feo de Tim Blake Nelson, que es bastante mejor actor que los otros tres…

Una ocurrencia original y brillante puede ser eximia. Una ocurrencia banal y sin sentido puede ser lamentable. Me temo que Colossal es de las segundas…


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Duración

109'

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Colossal - by , Jul 08, 2017
1 / 5 stars
Eximia o (más probablemente) lamentable