Película: Dallas Buyers Club Jean-Marc Vallée es un cineasta canadiense que se dio a conocer internacionalmente con su interesante dramedia generacional C.R.A.Z.Y.; después hizo un drama histórico, La reina Victoria, y más tarde otra historia la mar de extraña, Café de Flore, que confirmaba que es un cineasta excéntrico, dado al cine raro: ya con eso nos tiene ganados en buena parte. Este tiempo es tan proclive al cine previsible, al cine convencional, que el hecho de que haya alguien que se salga de esos trillados caminos, ya hace que le demos un plus de confianza.

Dallas Buyers Club, su último filme estrenado, no es diferente en cuanto a su rareza sobre el resto de su obra cinematográfica, en la que sólo cabe citar como más convencional la mencionada La reina Victoria. Su nueva película trae a la primera línea un caso real, el de Ron, un electricista en la América profunda, un pícaro que sobrevive con pequeñas estafas en las apuestas de los rodeos, a los que es aficionado, quien allá a mediados de los años ochenta se entera de que está infectado por el VIH, el virus de inmunodeficiencia humana, el temible sida; homófobo declarado, en una primera instancia niega la mera posibilidad de estar contagiado del llamado virus rosa, hasta que comprende que se infectó en una de las relaciones heterosexuales sin protección que episódicamente mantiene con mujeres del mundo del rodeo.

A partir de ahí empezará un largo calvario, con las habituales fases en estos casos: negación, depresión, asunción, hasta llegar al afrontamiento de la enfermedad, lo que en este caso le hará saltarse la legalidad, al enfrentarse con la FDA, la todopoderosa Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos, que apuesta por un específico, el AZT, cuyos efectos colaterales son devastadores, pero cuyos laboratorios están presionando para que sea la medicina de referencia en los estudios en humanos para combatir el sida. El protagonista buscará remedios alternativos en México, con resultados alentadores, y concibe, para recaudar fondos para sus gastos medicinales, pero también movido por un cierto aliento de buen samaritano, la creación de una asociación, el Dallas Buyers Club del título, que permitirá a los cada vez más numerosos enfermos de sida una tarifa plana mediante la que tomar las medicinas y vitaminas que pueden paliar los efectos devastadores de la enfermedad. Ello, por supuesto, le pondrá en el punto de mira de la FDA y de los laboratorios que impulsan la tóxica medicina que el tiempo y miles de muertos terminaría descartando. El filme es, entonces, la lucha del protagonista contra la poderosa maquinaria legal norteamericana, pero también su propio viaje evolutivo que, sin dejar por el camino su heterosexualidad, le permitirá comprender, asumir, valorar, incluso amar a aquellos que no comparten su sexualidad, principalmente el travelo Ray, una mujer en cuerpo de hombre, que será su socio, su amigo, finalmente lo más parecido a una familia.

Filme percutante, de ambientes sórdidos y tono profundamente pesimista, tiene sin embargo un hálito humanista: el recio cowboy de maneras profundamente machistas se convertirá, con el sufrimiento de la enfermedad, con el convencimiento de quiénes son realmente los culpables, con la asunción de quiénes son de verdad las víctimas en esta plaga inicialmente rosa que asoló los años ochenta y noventa (el siglo XX, con sus avanzadas terapias combinadas, han cronificado el sida, acabando con su mortalidad en el Primer Mundo: otra cosa es África, donde la falta de la medicación adecuada sigue haciendo estragos…), en un ser humano tolerante, casi involuntariamente benéfico para aquellos a los que años atrás tenía por desechos.

Gran trabajo actoral por parte de Matthew McConaughey, convertido con los años en el intérprete dúctil y talentoso que, desde luego, nunca pensamos que llegara a ser, delgado como un junco, enjuto hasta extremos patológicos para encarnar a este sidoso al que la enfermedad le cambió la vida, el carácter, incluso el alma. No menos buena es la formidable composición de Jared Leto en el papel del transexual que cambiará la perspectiva de las cosas para el protagonista. Los Oscar conseguidos por ambos se pueden considerar más que merecidos.

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116'

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Dallas Buyers Club - by , Mar 30, 2014
4 / 5 stars
De Rinconete a buen samaritano