Película: Daybreakers Sigue la temática vampírica de plena actualidad. Tras la época clásica, desde Bela Lugosi a Christopher Lee, que se puede considerar la era dorada del tema, la aportación de Coppola con Drácula de Bram Stoker constituyó la última aparición del mito del vampiro en su forma tradicional. A partir de ahí, nuevos vientos han corrido en la leyenda, con aportaciones curiosas como la trilogía de Blade, Van Helsing o la serie  Underground, entre otros títulos. En todos ellos se plantean universos modernos en los que los vampiros intentan establecer su reino de horror, con frecuencia en escenarios que huyen de lo gótico y se acercan mucho más al frío azul del acero, en decorados “new age”, “techno” y otros palabros anglicanos. Daybreakers da una vuelta de tuerca más en la actualización del mito: aquí, en un futuro no tan lejano, los vampiros han conseguido hacerse con el poder en la Tierra; ahora son la raza dominante y usan a los humanos como generadores de su alimento primordial, la sangre, llegando incluso a criarlos en granjas “ad hoc”; pero quedan demasiados pocos hombres y mujeres y el sustento de la raza vampírica peligra, lo que hace que la corporación que proporciona el alimento a los modernos “wurdalaks” busque un sucedáneo; el hematólogo encargado del tema, vampiro a su pesar, buscará la forma de evitar el exterminio de la raza humana.

La historia, como se ve, tiene su interés, planteando una perspectiva sutilmente distinta, por cuanto hasta ahora el vampiro era el ser clandestino (brutal y terrible, pero clandestino), mientras que el ser humano llevaba la gobernanza de la Tierra y era el que procuraba acabar con los monstruos de largos colmillos e insaciable sed de sangre. Aquí se ha dado la vuelta a la tortilla (no sé si decir a la bolsa de plasma, dado el tema…), y son los vampiros los que dirigen el mundo con mano de hierro y esclavizan a los antiguos dueños del planeta. Claro que tampoco estamos ante ninguna maravilla, porque las evidentes posibilidades de la historia no son aprovechadas por los hermanos gemelos Michael y Peter Spierig, que dirigen con cierta pericia la película pero no articulan un guión suficientemente sugerente. Hay aciertos parciales, como los llamados “infraseres”, vampiros fuertemente deteriorados por la no ingesta de sangre, aunque es cierto que visualmente recuerdan mucho a la criatura vampírica del mentado Drácula… coppoliano; también produce un fuerte impacto la fascinante, a fuer de inquietante y dolorosa, granja ultratecnológica donde los humanos duermen permanentemente mientras producen la valiosa sangre para sus amos. Pero los gemelos tienen una evidente tendencia al subrayado y a rellenar de casquería los vacíos de la historia, no resistiéndose a la tentación del despanzurramiento que es consustancial al cine de zombies, pero bastante menos al de vampiros, monstruos con mucha más clase, todo sea dicho, que sus parientes los muertos vivientes. El resultado global dista de ser satisfactorio, aunque se le pueda conceder a la película australiana algunos puntos de interés. Habrá que seguir la carrera de estos gemelos, porque tienen sentido visual y cierta capacidad narrativa, pero no será por esta Daybreakers por la que tengan un lugar al sol (qué propio, dado el tema…) en el cine.

Género

Nacionalidad

Duración

98'

Año de producción

Daybreakers - by , Mar 03, 2010
1 / 5 stars
Otra vuelta de tuerca