Película: Deadpool

Deadpool es un superhéroe menor de Marvel. Publicado por primera vez en 1991, no tiene la fama ni el prestigio de los grandes aleotardados marvelianos, desde El Capitán América a Hulk, pasando por Thor o Los 4 Fantásticos. Pero ese estar en segundo plano juega a su favor, pues precisamente por no ser ídolo de masas los autores del personaje han podido desarrollar un tipo de superhéroe que poco tiene que ver con sus mentados colegas. Este Deadpool es un tipo tirando a impresentable, una especie de Cobrador del Frac que se dedica (previo pago del estipendio correspondiente) a asustar a acosadores, maltratadores o simplemente pánfilos carajotes. La Parca se cruza en su camino, pero antes de irse para el otro barrio le hacen una oferta que parece irrechazable: le conmutarán la pena de muerte de su enfermedad terminal si se somete a un brutal tratamiento, que incide de lleno en el sadismo, para aflorar su capacidad de mutación y de esta forma convertirse en un ser físicamente superior al resto de los mortales. Claro que como nuestro ¿héroe? es de naturaleza deslenguado y tirando a sinvergüenza, cuando tenga esas proteicas facultades hará de su capa un sayo (o unas mallas…).

En un momento dado se alude al personaje central de este cómic como una mosca cojonera, y ciertamente es una definición impecable: porque este lenguaraz, este bocazas que no pierde ocasión de hacer un chiste, aunque en ello le vaya la vida, y que no se calla ni debajo del agua, es lo más parecido a una gota malaya que hay en el universo de los superhéroes.

Rijoso, erotómano, con un dudoso sentido del humor, poco dotado para la piedad o la misericordia, este escasamente ejemplar ser humano será, sin embargo, el héroe de la función, lo que ciertamente despista a más de uno, acostumbrado a que el chico de la película sea más bueno que el Flanders de Los Simpson. Ésa es quizá su mejor baza, la de poner patas arriba el ideario de los héroes marvelianos y hacer que a este tío en leotardos le den un tiro en el (literalmente) ojete y ello no sea sino motivo de burla, mofa, befa y escarnio en carne propia (nunca mejor dicho…).

Cachonda, desopilante, con algunos gags muy divertidos a fuer de heterodoxos, Deadpool tiene, sin embargo, una evidente falta de ritmo narrativo que habrá que atribuir a la novatez de su director, Tim Miller, que sólo había dirigido antes un par de cortos, aunque es cierto que ha compensado esa bisoñez con un notable desparpajo en la puesta en escena. Los F/X, impresionantes, permiten algunas escenas de acción (cfr. la que se desarrolla en el viaducto, un prodigio de coordinación y de violencia coreografiada, a la manera del cine de John Woo) que quitan el aliento. Y es que en materia de efectos visuales, la digitalización consigue auténticas maravillas, siempre y cuando no se conviertan en el mensaje sino que sirvan a éste.

A Ryan Reynolds, que es un actor que tiene muchos fans pero me temo que aún más detractores, se le ve cómodo bajo la máscara de este superhéroe en modo fantoche, este tipo que más que salvar al mundo, parece buscar birlárselo directamente, y desde luego no se puede decir que sea un dechado de buenas costumbres. Claro que ya decía el clásico aquello de que con buenos sentimientos no se hacen buenas historias…


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

108'

Año de producción

Trailer

Deadpool - by , Feb 25, 2016
3 / 5 stars
Mosca cojonera