Película: Déjame entrar No estamos acostumbrados a que nos llegue cine escandinavo de terror; lo habitual por aquellos pagos es el drama: el prehistórico Sjöström, el maestro Bergman, el político Widberberg, el eremítico Kaurismäki, el cosmopolita August, el solemne Troell; los que más han sacado la pata del tiesto, por decirlo de una forma coloquial, han sido Lars Von Trier (que parece gozar haciendo cada vez una película diametralmente opuesta a la anterior) y sus chicos del Dogma’95, aquella vaina que se inventó Trier para que el personal se fijara en él y sus acólitos, rápidamente abandonada en cuanto cumplió su objetivo de conferirle notoriedad.
Pero terror, lo que se dice terror, no es frecuente que se haga por aquellas frías latitudes; o al menos no nos llega por estas tierras bastante más calientes, dado que, aunque compartimos continente (la vieja Europa) y organización política (la nueva Unión Europea), el cine europeo que se distribuye en España llega con cuentagotas. Por eso hay que felicitarse de que se haya estrenado esta estupenda “Déjame entrar”, un cuento terrorífico que recrea el mito del vampiro en las gélidas tierras suecas, en un ambiente urbano pero plomizo, una noche casi permanente retratada con fuertes luces cenitales que otorgan a las calles de los barrios obreros de Estocolmo una apariencia fantasmagórica.
Un chico de doce años, el típico muchacho tímido e introvertido, es acosado por los matones de la clase, que le someten a sevicias varias. El chico alienta un sordo rencor hacia esos pequeños canallas, hasta que conoce a su nueva vecina, también preadolescente, una chica bastante extraña: nunca sale de día, no siente frío, vomita cuando come… Entre ambos marginados (porque ambos lo son, cada uno a su manera) se forjará paulatinamente un vínculo indisoluble, a mitad de camino entre la amistad, el compañerismo, la complicidad, tal vez alguna clase de amor.
El pequeño torturado por sus condiscípulos aprenderá entonces a vencer su miedo y a hacer frente a los que le someten al perverso “bullying”, pero también a apreciar, a admirar, a querer a aquella jovenzuela cuyas andanzas en busca de su peculiar, bermejo sustento, soliviantan al vecindario.
Tomas Alfredson, el director, del que nada conocemos por estos lares, demuestra una capacidad para la sutileza harto notable: no quiero ni imaginar qué hubiera hecho el cine de Hollywood con una historia como ésta, cómo habría bañado la película con una auténtica riada de sangre, con escenas del “gore” más extremo. Alfredson, sin embargo, opta por el otro camino, el más difícil desde el punto de vista del lucimiento de cara a la galería, y filma siempre desde lo sugerente: los ataques de la vampira impúber están mostrados en segundo plano, cuando no en un plano lejano, casi como si le diera pudor mostrarnos la carnicería que tiene lugar; o filma con la puerta entornada, como la magnífica secuencia del baño, en la casa de la chica; o, en un rapto de extraordinaria creatividad, realiza una sublime elipsis en la penúltima escena, la de la piscina, donde todo lo que ocurre sucede fuera de ella, aunque desde dentro veamos algunos de sus terribles efectos…
Llena de pequeños hallazgos (la comunicación de los chicos a través del alfabeto morse, que culmina la última escena del filme; la escena de la autoinmolación, por amor, de la vampira para complacer a su amigo/amado), la película recuerda al Kaurismäki contemplativo, tiene el mismo movimiento de cámara (ninguno) que todo el cine escandinavo (menos Trier, que a veces parece aquejado del baile de San Vito), y sus personajes tienen fondo, como los de Bergman. Sólo cabría reprocharle algunos minutos de más (esa escena del chico protagonista en casa del padre, que nada aporta a la historia), pero es un pecado venial en una película en general espléndida, que nos reconcilia con el cinematógrafo y nos confirma que el cine de género, incluso el de terror (que es quizá el más difícil de hacer… bien), no sabe de fronteras, y se puede hacer donde y cuando se quiera. Sólo hace falta talento.
Casi ná…


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114'

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Déjame entrar - by , Apr 29, 2009
4 / 5 stars
La vampira impúber