Película: Déjate caer Vista en la edición de 2007 del Sevilla Festival de Cine (en la que, injustamente, no consiguió ningún premio), Déjate caer es la tercera película del sevillano Jesús Ponce, tras la grata sorpresa de 15 días contigo y el encargo comercial de Skizo. La nueva obra de Ponce revisita el mismo universo de 7 vírgenes, la exitosa cinta del también sevillano Alberto Rodríguez: estamos de nuevo en un barrio de clase media-baja, con tres jóvenes indolentes que se reúnen diariamente en el banco de una plaza, y que no terminan de coger las riendas de sus vidas. La ruptura de ese triángulo por mor del enamoramiento de uno de ellos romperá el frágil equilibrio de la cotidiana litrona y la palmera de chocolate, pero también actuará como catarsis para que los tres hagan algo con sus existencias.

Aunque tiene un arranque un tanto indeciso, que parece embarcarnos en una historia elemental, conforme la trama va tomando grosor, los personajes, las situaciones, el desarrollo de las distintas líneas narrativas va cobrando interés, deslizándose casi sin hacer ruido desde la inicial comedia lumpen hacia el drama agridulce, el salto al vacío de los tres protagonistas, que pasan de la no-vida del banco a ese espacio incierto que es la auténtica llegada a la madurez, intentando dejar atrás sus pueriles mentes, todavía presas en cuerpos de adultos. Finalmente la película pudiera interpretarse en varias claves: una puede ser la de la muerte de la infancia, de la juventud, en un alegórico funeral de Peter Pan; otra, más castiza y “polinganera”, la de los nietos de Omaíta que, por una vez, se ponen serios y nos hacen pensar, además de reír.

Jesús Ponce confirma que es un director a tener muy en cuenta: su cine es fresco, tiene regusto a verdad, cuenta cosas que interesan y, encima de todo, sabe narrar. Especial mención para los intérpretes, a los que Ponce sabe extraer lo mejor de sí mismos; ya lo comprobamos en el espléndido trabajo que hacían Isabel Ampudia y Sebastián Haro en 15 días contigo, y ahora los tres jóvenes protagonistas están estupendos, con especial mención para Darío Paso, cuya frecuente aparición en series televisivas de poca monta (Ana y los Siete, Manolo y Benito Corporeision) con el piloto automático puesto parecía anunciar un actor de escasos recursos; pero en la escena en el banco, casi al final, junto a la dueña de la tienda, demuestra una potencia interpretativa como no hubiéramos imaginado en este actor pequeño de cuerpo pero grande en capacidades. Ojalá siga por ese camino, y no por el de la rutina de las series de baja estofa: aunque, eso sí, ya sabemos que hay que comer todos los días…

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105'

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Déjate caer - by , Feb 03, 2008
3 / 5 stars
Omaíta se pone seria