Película: Del revés

Las películas de Pixar son esperadas como un acontecimiento, y lo cierto es que hay razón para ello. Filmes como la trilogía de Toy Story (que consiguió la rara proeza de ir creciendo en interés progresivamente, siendo el primer capítulo bueno, el segundo magnífico y el tercero sencillamente magistral), o Bichos, o Buscando a Nemo, o Wall-E, o Up, entre otras, han supuesto grandes logros cinematográficos.

Del revés no les va a la zaga. De entrada hay que decir que Pixar ha llegado a tal punto de seguridad en sí misma que se atreve incluso con un tema como éste, en el que los protagonistas no son otros que las emociones antropomorfizadas, es decir, las emociones con forma humana, en principio las de un bebé en su camino hasta la pubertad, aunque también veremos las de algunos adultos e incluso varios animales. La osadía es enorme: se pasa de lo habitual hasta ahora, poner en escena historias con personas, animales o cosas humanizadas, a dar un enorme salto cualitativo para contar una peripecia en la que las protagonistas son algunas de las emociones básicas del ser humano (para la ocasión son Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco), personificándolas, y además hacerlo en un producto que ha costado la friolera de 175 millones de dólares, y aún peor, cuyo destinatario primero (aunque no único) es el público infantil; todo ello requiere unos redaños que, por decirlo con la brutal frase hecha madrileña, confirma que sus fautores “tienen más huevos que el caballo de Espartero”.

Pero osadías aparte, lo que aquí nos interesa es la valía como producto cinematográfico, y en ese apartado Del revés resulta ser una película divertida, trepidante, a ratos de una emotividad devastadora. También, y quizá sobre todo, es una crónica, una bellísima crónica, sobre la infancia, la preadolescencia, ese tiempo amado en el que se va fijando el carácter del ser humano, en el que se van anclando firmemente en nuestra alma las experiencias, los cariños, las frustraciones, las motivaciones que nos acompañarán ya para el resto de nuestra vida; aunque en el futuro puedan surgir otras, aquellas que arrullaron nuestros sueños infantiles permanecerán indelebles, más o menos soterradas, hasta nuestro lecho de muerte.

Con un dibujo de una extraordinaria perfección, los directores Pete Docter y Ronaldo del Carmen consiguen una película en la que los habituales conflictos humanos se pasan por el tamiz de nuestra mente, donde todo se procesa, donde todo tiene un por qué, aunque ese por qué puedan ser una serie de carambolas que desembocan en decisiones quizá no suficientemente analizadas por el individuo. Docter ya nos había convencido con Monstruos S.A. y, sobre todo, con la espléndida Up, así que ya sabíamos de su competencia. Ronaldo del Carmen, de obvia gracia hispana, debuta en la dirección de largometrajes de animación, si bien se había curtido en el departamento de arte en filmes como el mentado Up o Ratatouille, también de Pixar. Ambos hacen un trabajo admirable, un filme que extasiará a los más pequeños (aunque a más de uno la historia le resultará un tanto difícil de seguir) y que sobre todo gustará a los mayores, que son, a fin de cuentas, los más beneficiados en este nuevo tipo de cine de animación que puso de moda John Lasseter (el boss de Pixar) a partir de la primigenia Toy Story, dirigido no sólo a los hijos sino también a los padres.

Eso sí, algunas escenas, como la de Alegría, Tristeza y el elefante Bing Bong deconstruidos en cuatro fases al entrar donde no deben, a los críos les resultarán sencillamente ininteligibles: ahí es nada, los aviesos guionistas y directores combinan en ella criterios pictóricos y filosóficos con conceptos geométricos y matemáticos; vamos, lo ideal para un chaval de 8 años… Eso sí, la escena es deslumbrante, de una creatividad apabullante, con un ritmo como de montaña rusa y una resolución brillantísima, pero, sentrañas mías, que esto lo ven niños…


Género

Nacionalidad

Duración

94'

Año de producción

Trailer

Del revés - by , Jul 22, 2015
4 / 5 stars
Ese tiempo amado