Película: Demolición

Jean-Marc Vallée es un cineasta canadiense, quebequés por más señas, que tiene ya una filmografía bastante dilatada como director y, además, con títulos de interés, desde C.R.A.Z.Y. (2005) a La reina Victoria (2009), y, sobre todo, Dallas Buyers Club (2013). Es un realizador que gusta de temáticas complejas, nada fáciles, y su tratamiento generalmente también es un tanto esquinado: la intención es buena, evidentemente, lo que ocurre es que no siempre consigue dar con el tono adecuado.

Ése nos parece que es el problema de esta Demolición. Reputado ejecutivo (llegado a tal estatus por vía marital) pierde a su mujer en un accidente de tráfico en el que él sale indemne. A partir de ahí este hombre empieza a comportarse de forma extraña: ¿está perdiendo el juicio por la muerte de su esposa, o existen otras razones? Su manera de actuar, demoliendo literalmente cuanto está a su alcance, parece indicar que existe una causa-efecto entre el trágico fallecimiento conyugal y su extraño comportamiento. Conoce de forma arbitraria a una mujer y su hijo, y con ellos parece encontrar una forma de dar salida a sus encontrados sentimientos: no amaba a su mujer, pero ésta no cesa de estar a su lado, como si no se hubiera ido, como si el viudo no quisiera que se fuera…

Demolición parece demasiado interesada en mostrarnos esa faceta destructora que anida en el ser humano: ese interés por el protagonista en reducir a escombros las casas ajenas e incluso la propia, con un regusto que colinda con la obsesión, parece remitir a algún problema de coco que no sé si es del guionista, Bryan Sipe (con una producción de libretos para cine todavía corta, y no se puede decir que precisamente ilustre) o del propio Vallée. En cualquier caso, es una obsesión de escaso recorrido: ¿da el protagonista en reducir a polvo cuantas cosas puede por su inmenso dolor, que tan bien nos oculta? ¿O sencillamente es una “posse”, un postureo, un diletantismo? Me temo que hay más de lo segundo que de lo primero, una forma de provocar que, a estas alturas, es difícil que consiga su objetivo.

No es, con todo, Demolición una película fallida. Tiene cosas interesantes, como todo el contacto epistolar entre el protagonista y la encargada de atención al público de las máquinas de “vending” del hospital (encabezadas las cartas del personaje de Gyllenhaal con un delicioso “querida empresa expendedora”), que da lugar a un juego de lo más curioso entre dos seres que no aman pero querrían hacerlo, y buscan en tan improbable corresponsal la posibilidad de tener lo más parecido a una verdadera vida amorosa. Por supuesto, la puesta en escena es irreprochable: es el cine norteamericano, no lo olvidemos, pero ya sabemos que eso ya no es suficiente, con ser indispensable.

Jake Gyllenhaal hace un esforzado trabajo, teniendo en cuenta que seguramente ni él mismo sabía cuáles son las dudas, o las certezas, o los auténticos sentimientos del complejo (a veces enrevesado) rol que le ha tocado en suerte. Naomi Watts, tan buena actriz, está aquí desperdiciada en un personaje de escaso perfil, sin peso específico. Interesante el nuevo valor Judah Miller, que puede dar mucho juego en el futuro. Por supuesto, Chris Cooper, uno de nuestros secundarios favoritos, está perfecto: nada nuevo, es lo habitual…


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101'

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Demolición - by , Jul 13, 2016
2 / 5 stars
Querida empresa expendedora