Película: District 9

A veces el cine comercial da agradables sorpresas. Cada día es más infrecuente, pero a veces pasa. Este District 9 lo es; no es que estemos ante una obra maestra, como alguno ha querido ver, pero sin duda aporta una generosa brisa de aire fresco a la viciada atmósfera del “mainstream” de Hollywood.


Estamos ante una película que es una rareza desde el propio inicio de su concepción: se trata de una coproducción entre Estados Unidos y Nueva Zelanda, gracias a que tras el proyecto está el neozelandés Peter Jackson, el director de la trilogía de El Señor de los Anillos; pero resulta que la película se ambienta en Suráfrica, país de donde procede el director, Neill Blomkamp, que se estrena en el cine de largometraje con este filme.


Para más rareza, la trama de la película plantea, como si de un reportaje televisivo se tratara, los hechos supuestamente acaecidos en la ciudad surafricana de Johanesburgo cuando, veinte años atrás (estamos entonces en un futuro indeterminado, lógicamente), arriba una gigantesca nave alienígena que, lejos de atacar a la Tierra o ponernos alegóricamente en órbita en tecnología, resulta ser una nave llena de supervivientes malnutridos, como una monstruosa patera llena de seres extraterrestres. Los previsibles problemas de convivencia con los humanos determinarán su alojo en un suburbio, y posteriormente se maquina su realojo muchos kilómetros alejados de los seres humanos, para acabar con las constantes trifulcas con los hombres.


Así que aquí se abre una brecha argumental en el habitual tratamiento que el cine da a los encuentros con extraterrestres, que habitualmente se limitan a dos registros: uno, son más malos que la quina y se afanan en reducirnos a picadillo (Independence Day, la saga de Alien, el díptico de Predator y las intersecciones de ambos en Aliens vs. Predator, entre otros); o dos, son angelicales, más buenos que el pan, casi tontos de baba (E.T., el extraterrestre, Encuentros en la tercera fase, Ultimátum a la Tierra, en sus versiones de los años cincuenta y del siglo XXI, entre otros muchos).


Esta tercera vía de alienígenas sometidos a la dirigencia humana que ahora explora Neill Blomkamp sólo la recordamos, a bote pronto, en Alien Nación y su correspondiente serie televisiva posterior. Así que estamos ante una rareza, pero ya sabemos que, por si sola, la cualidad de “rara avis” no es suficiente para hacer atractiva una película.


En este caso, por fortuna, la mezcla de los abundantes dineros del productor Jackson y de la feraz creatividad del neófito Blomkamp dan como resultado una estimulante historia que, ambientándose donde se ambienta, en la República de Suráfrica, es imposible no asociar al “apartheid” que durante varias décadas imperó en aquel país, hoy final y felizmente superado.


Porque la actitud de los humanos de este Johanesburgo con respecto a los (es verdad) feos alienígenas, que parecen primos por igual de los monstruos de Alien y Predator (aunque sin sus mortíferas capacidades destructivas: menos mal…) no difiere mucho de la que los sucesivos gobiernos segregacionistas mantuvieron en aquel torturado país, desde su independencia en 1961 hasta las primeras elecciones realmente democráticas y universales, en 1994.


Pero no estamos, desde luego, en un filme ni político ni de compromiso social, sino ante un filme comercial al uso, con actores poco conocidos pero eficaces, y con excelentes efectos especiales, para contarnos la historia de un pánfilo al que el nepotismo colocó en una posición supuestamente envidiable pero en el peor momento posible, y cómo los sucesos que acontecen habrán de darle una visión sustancialmente distinta de los que él mismo llamaba “bichos”, y que, finalmente, no serán mucho peores (quizá tampoco mejores) que él.


Con un envidiable ritmo más propio de un cineasta fogueado que de un recién llegado, la película no da descanso, no hay tregua en esta historia de una conversión tal vez a la fuerza, pero conversión al fin y al cabo. Hay acción a raudales, y notables F/X, pero todo ello está al servicio de la historia que se cuenta, no al revés, como tan frecuente es en el cine comercial yanqui al uso.


El resultado es una muy interesante película dramática con irisaciones de toda laya: acción, ciencia ficción, fantástico, denuncia, falso documental… Agradezcamos entonces a Peter Jackson que, aparte de habernos regalado la trilogía de El señor de los anillos, nos haya descubierto ahora a este Neill Blomkamp, de extraño nombre, al que, si la monstruosa maquinaria del peor Hollywood no lo malogra, auguramos un notable futuro como cineasta de refrescante creatividad…


 


Dirigida por

Duración

112'

Año de producción

District 9 - by , Oct 26, 2016
3 / 5 stars
Metáfora del apartheid