Película: Eclipse total (Dolores Claiborne) La adaptación de la novela Dolores Claiborne contaba con un problema inicial: Stephen King la escribió como un monólogo a cargo de la protagonista que da título al libro. En esas condiciones se imponía un cambio significativo en el guión para hacer la historia más cinematográfica, aunque, como casi todo en el King-escritor, toda su literatura es muy fílmica; incluso este monólogo, convenientemente adaptado, descartándolo como forma narrativa en beneficio de relatar con imágenes lo que en el libro nos contaba la vieja Dolores, fue relativamente fácil de llevar a la pantalla. Tony Gilroy sale airoso de la papeleta de escribir un guión que es casi un puzzle con respecto a la narración original, pero donde se encuentra, en esencia, todo lo que King desarrollaba en su novela. Incluso Gilroy se permite, con la complicidad de Taylor Hackford (un director no precisamente brillante, aunque algunos de sus títulos tienen cierta entidad), jugar con el espacio-tiempo en su adaptación, combinando con frecuencia las escenas en tiempo presente y en tiempo pasado, apoyándose en los recurrentes recuerdos de Dolores, e incluso permitiéndose llegar al extremo de hacer coincidir en la misma secuencia los dos planos temporales, hecho de forma hermosa aunque un tanto plana por Hackford, que podría haber sacado más provecho de esta idea que, si bien no es novedosa (recuérdese la excelente utilización que de este juego de planos espacio-tiempo hizo Carlos Saura en filmes como La prima Angélica), sí resulta agradable, sobre todo porque en el actual cine USA es un recurso muy poco utilizado.

Tres son los temas fundamentales de Eclipse total (Dolores Claiborne): uno y principal, la conflictiva relación entre madre e hija, separadas por un hecho trágico, la muerte del padre a manos de su mujer; dos, y quizá el que más importaba a King en su novela, aunque en el filme está más diluido, el incesto que comete el padre de Selena en la persona de su hija de trece años; y tres, la persecución que el detective MacKey realiza de Dolores Claiborne. Y al fondo, el eclipse, bellamente retratado por Hackford y los encargados de los F/X: el momento mágico en el que Dolores mata a su marido para defender a su hija es, también, el punto álgido del eclipse, el momento en el que el día se hace noche, el breve instante en el que todo es posible: también que acabe la pesadilla de una mujer torturada por un hombre que la golpea, la veja, la roba y, finalmente, acosa a su hija adolescente. No es Eclipse total (Dolores Claiborne) una mala película, ni siquiera mediana: tiene su atractivo, está contada con cierta solvencia y no decae en interés; se echa en falta, sin embargo, una mayor personalidad, un mayor riesgo en la narración, que conduce a madre e hija a una reconciliación que suena a artificial; tampoco es de recibo que Selena hubiera olvidado absolutamente los abusos que su padre cometió en ella cuando tenía trece años: me temo que ése es el tipo de cosas que no se olvida jamás, por muchas anfetas y whisky que se hayan tomado.

Más conservadora en sus planteamientos que el relato bastante más salvaje de King, la cinta no está exenta de atractivos pero no llega a cuajar en el notable filme que podría haberse conseguido de haber contado con un cineasta más creativo, más libre en sus propuestas, no tan atado como Hackford a un guión correcto pero no especialmente brillante. El duelo Bates-Jason Leigh se salda con un práctico empate: ambas confieren a sus personajes un halo de credibilidad que es de lo mejor de la película. Lo mejor, sin embargo, está en la sugestiva idea de Gilroy y Hackford, en la escena inmediatamente posterior a que Selena asista retrospectivamente a uno de los abusos de su padre sobre ella, cuando entra en el cuarto de baño del ferry para refrescarse la cara: está tan traumatizada, tan llena de anfetas y de recuerdos, que cuando mira al espejo se ve... pero de espaldas, no de frente. Es un momento de fascinante irrealidad, una breve escena que vale seguramente más que el resto del metraje, una pirueta en el espejo carrolliano que a buen seguro habría hecho las delicias del autor de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo. Lástima que el resto no tenga este rapto de mágico esplendor.

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126'

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Eclipse total (Dolores Claiborne) - by , Mar 26, 2009
2 / 5 stars
Papá quiere mucho a su nena