Película: El americano

Aunque parezca otra cosa, no me suspendieron en Geografía en el instituto. La Esparta del titulillo de esta crítica es un concepto, no un espacio físico: se refiere al laconismo, a la austeridad espartana, no a su ubicación en la vieja bota itálica.


Porque este El americano es una curiosidad de lo más peculiar: hecha dentro de los esquemas del “establishment”, con estrella de gran tirón popular como George Clooney, sin embargo desafía casi suicidamente los habituales y trillados tópicos del cine jolivudense, para afrontar su relato de forma poco corriente: las palabras brillan por su ausencia en la mayor parte del filme, y casi todo lo que se nos cuenta nos llega antes por las imágenes que por los (escasos) diálogos. Es más, cuando estos toman carta de naturaleza, la película baja ostensiblemente de nivel, como ocurre con las conversaciones que el protagonista mantiene intermitentemente con el cura del pueblo, con el que llegará a tener cierto grado de intimidad, de “amicizia”.


Hay otra peculiaridad más, quizá incluso superior a la comentada: estamos ante un filme cuya dirección es bastante mejor que el guión. La primera mejora, a base de puro lenguaje icónico, las deficiencias de un libreto que con frecuencia incide en tópicos del género de intriga, asesinos y espías. Pero el holandés Anton Corbijn consigue la rara proeza de hacer buen cine con un material de partida no precisamente brillante, e incluso de, haciendo de la necesidad virtud, conseguir que las carencias guionísticas funcionen a favor de la trama, en lugar de entorpecerla.


De esta forma logra que las incógnitas que el relato torpemente no desvela se conviertan no en lagunas del argumento, sino precisamente en incertidumbres que aportan al personaje central un aura como de misterio, un aparente parecido a algunos de los mejores asesinos a sueldo que el cine ha perfilado, como el Alain Delon de El secreto de un hombre, con el que este filme de Corbijn tiene una evidente deuda de tono e intensidad.


Y el hecho de que estemos ante un filme donde la dirección se impone claramente al guión es tanto más sorprendente cuando resulta que el autor del mismo, Anton Corbijn, es un hombre sin antecedentes cinematográficos, un hombre que procede de otras facetas artísticas, como la fotografía o la pintura. Es cierto que tiene en su haber numerosos vídeos, sobre todo relativos a músicos rockeros, pero el único filme puramente cinematográfico que hasta ahora había realizado era Control, estimulante biopic del solista del grupo Joy Division, que llamó poderosamente la atención, máxime viniendo de alguien sin raíces estrictamente fílmicas. Los milagros existen, entonces, y es posible todavía, a pesar de la mediocridad rampante y de la estulticia general de nuestra acomodada sociedad, que haya gente con talento que transite de un arte a otro sin despeinarse, y lo que es mejor, mostrando un talento poliédrico que en otro tiempo se habría llamado renacentista.


El americano es un filme extraño, de prolongados silencios y continuos primeros planos de Clooney, cuya composición es notable. Su deambular por una Italia rural donde casi nada es lo que parece aporta una rara sensación de desasosiego. Un final que guionísticamente desciende algún peldaño más sobre la “aurea mediocritas” del conjunto del libreto, no ayuda precisamente a que Corbijn pueda redondear la notable película que podría haber sido. Con todo, es un filme estimulante, nada acomodaticio, que exige una participación activa del espectador: vamos, una auténtica revolución en nuestro mundo de molicie audiovisual…


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105'

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El americano - by , Sep 17, 2014
3 / 5 stars
Esparta, provincia de Italia