Película: El francotirador

Sobre la aleatoriedad de la inspiración hay dos dichos de muy distinto pelaje, pero que tienen el mismo sentido. Son bien conocidos: al exquisito, diletante, flemático Oscar Wilde se le atribuye aquello de “no se puede ser sublime sin interrupción”; a la mucho más racial, telúrica, ágrafa pero más lista que el hambre, y desde luego campeona en talento, Lola Flores, aquella otra de “todos los días no se puede bajar y subir ocho veces el telón”. Ambos llegan al mismo resultado: siempre no se está fino.

Eso le ha pasado a Clint Eastwood con esta biografía de un héroe norteamericano (nota a pie de página: me parece mucho más heroico levantarse todos los días a las siete de la mañana para ir a trabajar y sacar adelante a una familia que matar con una mira telescópica a 160 personas en la guerra de Irak, por muy yihadistas que sean…), a un héroe, decía, cuyo cadáver estaba todavía caliente cuando se gestó este proyecto. Chris Kyle, que así se llamaba el francotirador del título, murió asesinado en febrero de 2013; pues ya en 2014 se estrenó el filme, por cierto con notable éxito de público, aunque bastante menos de crítica, y ya el asesino está condenado (vamos, como la justicia española, igualita de rápida…).

El caso es que hacer esta película tenía algunos inconvenientes: el primero, la cercanía de los hechos luctuosos que llevaron al personaje central a la tumba, y sobre todo el carácter de héroe nacional que se le confirió; el segundo, el marcaje estrecho de la familia, fundamentalmente la viuda del ex Navy Seal, que evidentemente no estaba por la labor de que la figura de su difunto resultara manchada. También, por qué no decirlo, Eastwood, gran director, es hombre conservador y americanista (en el sentido que ya saben doy a esta ideología, que colinda con lo religioso: América es mi dios, nada me falta…), y ensalzar a un hombre cuyo fin en la vida, según sus propias palabras, fue proteger a los suyos, entra dentro de lo previsible.

Para más inri, El francotirador es una película de acción, con abundantes localizaciones en Marruecos, potentes escenas de guerra y, en general, aspecto de “blockbuster”, lo que hubiera requerido quizá de un cineasta más joven (Eastwood tenía 84 años durante el rodaje). El viejo y bueno de Clint, a lo que se ve, ya  no tiene fuelle para rodar estos filmes que requieren un esfuerzo físico para el que, lamentablemente, ya no tiene fuerzas.

Así las cosas, hay algunas señales del gran director que es Eastwood: las ausencias del protagonista en su hogar, cuando todo gira a su alrededor sin enterarse de nada, permanentemente ensimismado en su propia guerra interior; algunos momentos de intensidad humanista, como la escena en la que aguanta el tiro hasta el último momento para no disparar contra un niño que amaga con cargar un “bazooka” como si fuera un juguete. Por supuesto, el diseño de producción es de primera, y sus técnicos (como el director de fotografía Tom Stern, habitual en las películas de Clint) hacen un trabajo soberbio. Pero la sensación es que este biopic se le ha escapado vivo al bueno de Eastwood, cuando recientemente lo “clavó” con J. Edgar. Claro que éste ni era un “blockbuster” ni, sobre todo, hablaba de un héroe americano asesinado hacía un cuarto de hora, como quien dice.

Bradley Cooper, el protagonista, se ha empeñado personalmente en el filme, hasta el punto de ser su productor, lo que, a la vista del extraordinario éxito de taquilla, le va a proporcionar importantes réditos económicos. Es evidente su esfuerzo, aunque para mi gusto estuvo mejor en El lado bueno de las cosas e incluso en La gran estafa americana. Sienna Miller, que parece estar en la cresta de la ola (interviene también en Foxcatcher), me resultó un tanto histriónica: tener un marido en casa que está y no está a la vez debe poner de los nervios, pero eso es conveniente modularlo, y creo que Sienna no ha sabido hacerlo.


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

132'

Año de producción

Trailer

El francotirador - by , Feb 27, 2015
2 / 5 stars
Clint yerra el tiro