Película: El gato infernal Algunos de los cuentos de Stephen King tuvieron acomodo dentro de la serie televisiva Tales from the Dark Side (literalmente Cuentos de la Parte Oscura). Con este El gato infernal se hizo una película propiamente de cine, con más medios y actores más conocidos, aunque la temática y estética eran la misma, las peculiares historias de misterio puestas en circulación por Laurel Entertainment, la productora de Richard P. Rubinstein, siempre tan ligado a las adaptaciones kingianas. La fama de King impone que el título español sea el del relato basado en una historia suya, El gato infernal, siendo los otros dos originales de Conan Doyle, uno de ellos, y el otro de Michel McDowell. Los dirige todos John Harrison, habitual de la pequeña pantalla, y lo hace con la corrección que se le supone a este tipo de empeño, aunque ciertamente sin mucha imaginación. El episodio de King tiene una novedad argumental, el hecho de que todo un asesino a sueldo sea convocado para matar a un simple minino, en una de esas piruetas que gustan tanto a King, una especie de historia de David y Goliath donde prevemos que, de nuevo, el pequeño judío le reventará la cabeza al filisteo de una pedrada, como ocurre aquí con el mercenario y el asesino. La traslación cinematográfica incluye planos subjetivos del gato, virados a sepia, que otorgan cierto estremecimiento no muy lejano a los planos subjetivos del escualo en el Tiburón de Spielberg, por poner un ejemplo evidente. Quizá esa misma previsión de que el menudo gato vencerá al frío matarife quita suspense a la historia, que de todas formas no olvida algunas de las obsesiones kingianas, como el retrato muy negativo de los inmensamente ricos, en este caso en la figura del viejo Drogan, empresario inescrupuloso al que no le temblará el pulso al permitir el sacrificio de miles de gatos en la experimentación médica. Con ello King entronca, de alguna manera, con algunas inquietudes muy en boga en su país, la defensa contra la crueldad con los animales. El guión es de George A. Romero, el viejo amigo de S.K., con el que ha colaborado varias veces, y da muestras intermitentes del talento del autor de La noche de los muertos vivientes. Así, el asesino despotrica del viejo, ironizando sobre el hecho de que los ricos sólo compran whisky barato, o sobre un frigorífico donde se cae una mosca y se desbarata, de puro vacío. El gato infernal es un filme correcto pero frío, con historias a las que habría podido sacársele algún partido más de haber contado con un cineasta más imaginativo que Harrison. Con todo, no carece totalmente de virtudes.
El gato infernal - by , Feb 26, 2009
2 / 5 stars
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