Película: El mal ajeno Oskar Santos es un colega de Alejandro Amenábar, en el sentido coloquial actual: compañero de estudios, amiguete, etc., aunque ahora también en el sentido más proverbial, compañero de profesión. El éxito del segundo, hoy por hoy una de las vacas sagradas del cine español, ha propiciado el debú en la dirección del primero, sin que ello suponga ningún trato de favor. El vasco Santos ya había destacado previamente en varios cortometrajes y en el “making off” del “Mar adentro” amenabariano, por lo que su salto al largometraje, con todos sus avíos, está más que justificado.
Además, se puede decir que Santos gusta de temáticas muy al estilo del Amenábar de la primera época: este “El mal ajeno”, tanto por su tema como por su tratamiento, es muy del estilo del autor de “Tesis”: juega con el misterio, con una historia en la que oculta cartas que va desvelando poco a poco, e incluso gusta de hacer un giro final que, aunque se intuye, no deja de impactar en el espectador.
Es verdad que Santos no tiene, aún, la fuerza visual ni la capacidad de su mentor, pero también que apunta maneras de cineasta sólido. Aunque comienza titubeante, sin saber quizá como encauzar una historia que al principio no parece estar muy clara, en cuanto toma carrerilla y afronta el eje central de la trama (la posibilidad de, como en los viejos mitos, poder curar con la simple imposición de manos, aunque a costa de hacer enfermar devastadoramente a sus seres queridos, haz y envés de una prodigiosa capacidad curativa), el novel Oskar parece cobrar vigor y fuerza, y la película ya se desarrolla con normalidad, lo que equivale a decir con emoción, con intensidad, debatiéndose el protagonista en el dilema moral de cómo dar la vida al prójimo anónimo sin tener que acabar con la vida de los que ama.
Obra densa y seria, en el mejor de los sentidos, cabe achacarle ciertos desajustes propios del neófito, pero en general resulta ser una película valiosa, con una temática inusual en el cine español hodierno, combinando taumaturgia (bien que laica: no hay ni sombra de religión en esta prodigiosa capacidad curadora) con una encrucijada literalmente vital.
Notable trabajo de Noriega, un actor al que su físico apolíneo casi siempre ha jugado en su contra en cuanto a la percepción de su capacidad artística, pero que aquí se redime con una ajustada composición de un personaje ciertamente complicado; Rueda no está a la altura de sus mejores trabajos (estamos pensando en “El orfanato” o “Mar adentro”), quizá porque su rol no deja de ser un complemento al protagonista y, sobre todo, sirve para cuadrar una salida airosa que justifique el giro final de la trama y el final del filme.
Estamos, entonces, ante un autor al que es conveniente seguir, porque no está el cine español precisamente sobrado de gente con capacidad narrativa, sentido visual y dotes para la intensidad dramática.

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98'

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El mal ajeno - by , Mar 26, 2010
3 / 5 stars
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